Buenos días, tardes o noches dependiendo de la hora que lean esto, si les soy sincero este artículo creo que lo he escrito y borrado unas 3 veces (porque no me convencía debido a lo complejo del asunto) pero es algo que siento el deber de escribir entonces comencemos.
Colombia es un país que todos los días da noticias, nuestro flujo mediático es inmenso, sale una noticia buena que es tapada con una mala, sale una noticia mala es tapada con 20 malas más, por eso somos una nación con memoria a corto plazo (como les dije en el resumen de la década es casi imposible acordarse de todo lo que pasa).
Por ese mismo flujo de noticias en su mayoría malas perdimos un poco la capacidad de dolor, pero en este último período (más o menos de 3 años para acá) casi a diario hay una noticia igual solo que cambia sus personajes, la cual es el asesinato de líderes sociales, que se volvió visible a finales del gobierno Santos y se agudizo en el Gobierno Duque (digo se volvió visible porque en Colombia siempre han matado líderes sociales), es un fenómeno que ocurre casi a diario, que podemos evidenciar con sólo hacer una búsqueda de las palabras «líderes sociales» en la página de semana en donde nos saldrán infinidad de noticias.
Aunque como ya les dije este no es un fenómeno nuevo en Colombia, solo que ahora con firma de los acuerdos de paz y con la atención del país centrada en algo diferente a la guerra con la extinta guerrilla de las FARC, se muestra más, pero inclusive con esto seguimos siendo un país indolente que solo se manifiesta con los crímenes más atroces (como el de una madre líder comunal asesinada enfrente de su hijo) lo que nos hace cómplices con el silencio que guardamos ante todos estos actos.
Además nuestros antecedentes como sociedad no nos ayudan, como nación ya vivimos el casi exterminio de un grupo político que pensaba diferente a los partidos tradicionales llamado la UP o Unión Patriótica, el cual fue exterminando de manera paulatina, como anécdota personal mis padres fueron sobrevivientes a esta masacre, pero perdieron muchos amigos en el camino como el concejal de Pereira, Gildardo Castaño Orozco, asesinado el 6 de enero de 1989 saliendo de su casa y cuyo crimen nunca fue resuelto, aunque la impunidad se encuentra reflejada en casi todos los crímenes en contra de la UP.

Pero, ¿por qué ahora en épocas de paz asesinan a los líderes sociales? la respuesta es muy simple porque hay una parte de nuestra sociedad que aprendió a vivir de la economía de la guerra por eso no les interesa que líderes cívicos comiencen a emprender procesos de cambio ya que les daña el negocio un ejemplo muy claro es el asesinato de excombatientes de las FARC los cuales en su mayoría estaban en proyectos productivos buscando generar una economía en el campo aparte de la cocalera (con esto me refiero a economía de la guerra) , pero no sólo hay intereses económicos, también los hay políticos, existe una parte grande de la clase dirigente que aprendió a hacer política con la filosofía del terror (crear enemigos para después atacarlos y así ganar votos), entonces esa es la respuesta, existe una parte de nuestra sociedad que no le interesa la paz porque pierden dinero y los líderes sociales se comienzan a volver una piedra en el camino.
Lo más triste de todo es que cualquiera de nosotros o de nuestros familiares puede ser un líder social con el solo hecho de querer emprender una actividad cívica para beneficiar la comunidad donde vive, si a una madre cabeza de hogar se le ocurre crear un proyecto de trabajo comunitario en su barrio y en ese proyecto incluye gente que salió del conflicto o víctimas del conflicto, lo más probable es que esa madre comience a estar en peligro.
Lo peor es que a ciencia cierta no podemos como sociedad civil saber quién de verdad los esta matando, porque no tenemos la capacidad logística u operativa para hacerlo y el gobierno que si la tiene no hace nada para lograrlo. Un claro ejemplo del cinismo de este presidente junto con su partido político, que en vez de buscar respuestas sale en una rueda de prensa a decir que el mayor culpable del asesinado de líderes sociales son las disidencias de las Farc junto con el ELN, añadiéndole a esta bella declaración de que ellos no tenían ni idea quienes eran las águilas negras, no podemos negar que éstos dos grupos armados si pueden ser los culpables de asesinatos de líderes, pero el gobierno no puede pretender utilizar eso como chivo expiatorio para no buscar los demás culpables.
Yo personalmente no puedo en este articulo lanzar acusaciones contra grupos políticos o personas en especifico pero como dijo hace poco Clara López en su columna de opinión en Semana «si las águilas negras no están afueran deben buscarlas adentro«, ya para terminar quiero decirles que nosotros no podemos ser cómplices silenciosos de esta masacre por eso no debemos guardar silencio, es hora de que como país nos hagamos escuchar porque nos están matando.
