Capítulo 17: Lo bueno, lo malo, lo perfecto y Colombia.

Buen día, hoy lunes después de mucho pensar en qué tema escribir, porque la verdad tenía muchos en mente, me decidí por una cuestión que nos pasa todos los días a los colombianos y es la facilidad que tenemos para decidir sobre qué es bueno o malo.

Los colombianos como sociedad tenemos una «capacidad» casi incomparable para decir qué es bueno o malo, para opinar sobre la vida de los demás o compararnos con la vida de los demás, para plantear nosotros qué haríamos en la situación del otro; tenemos frases como: «sí a mi me hubiera pasado eso yo no hubiera sido tan bobo», «donde a mi me ocurra eso yo si reacciono» y demás frases que nos envenenan colectivamente, porque es muy fácil tomar posición fuera del contexto de las cosas. Nos gusta determinar todo como bueno o malo, como blanco o negro, como izquierda o derecha, además de que lo aplicamos en toda clase de asuntos, desde el amor, hasta la política y el deporte; basta con ver un partido de la selección Colombia para darnos cuenta de cuántos entrenadores de fútbol frustrados tenemos, cuántos piensan que lo harían a la perfección.

Además, esa capacidad nos lleva a una doble moral que socialmente tenemos muy marcada, porque cuando le pasa al otro está malo pero cuando me pasa a mí es normal, un ejemplo muy claro es cuando algunos critican la corrupción pero son los primeros en ofrecerle dinero a un agente de tránsito porque los está amonestando por un comportamiento que va en contra de las normas o cuando critican a los que fuman marihuana de forma recreacional y ellos se toman una cerveza diaria, se fuman una cajetilla de cigarrillos en una semana o se toman 5 tasas de café en un día; esta doble moral se encuentra en todos los aspectos que nos componen como país.

Lo que no nos damos cuenta como sociedad, es que este comportamiento nos envenena, nos crea prejuicios, paradigmas, genera dividirnos porque nadie quiere estar en el lado «malo» pero es imposible determinar qué lado es malo o bueno, porque eso es una concepción individual, además las redes sociales han ayudado a aumentar y acrecentar este comportamiento porque se volvió la ventana perfecta para criticar lo que el otro postea, para determinar que lo que el otro dice es malo.

No estoy diciendo con este artículo que no hayan comportamientos malos porque vivimos en un constructo imaginario llamado sociedad en el cual aceptamos participar con una condición de respetar una reglas establecidas llamadas leyes, entonces todo comportamiento que esté contra estas si esta mal, al referirme al termino «bueno» o «malo» me refiero a toda actividad humana que esté en el espectro de lo legal, sobre la cual no tenemos ninguna facultad para opinar, pero de todas formas lo hacemos.

Por eso debemos aprender a no juzgar, no criticar, entender que cada ser humano es distinto, todos somos un mundo diferente, una realidad muy diversa, a vivir y dejar vivir, que cada quien haga con su vida lo que lo haga feliz con tal de que no le haga daño a los demás, sobre todo a que antes de juzgar al otro nos juzguemos a nosotros mismos, porque antes que salvar a los demás de lo que consideramos «malo» o enseñarle lo que creemos «bueno» debemos hacerlo nosotros mismos, aumentar nuestra capacidad de ser mas humanos todos los días, ser más «espiritual» pero no en el sentido religioso, sino en el sentido más terrenal de actuar en este mundo simplemente siendo conscientes de no hacer daño a los demás con nuestro comportamientos.  

Ya para terminar los dejo con un fragmento del Poema nadie sino tu del Alemán Charles Bukowski

«nadie puede salvarte sino
tú mismo
y mereces salvarte.
no es una guerra fácil de ganar
pero si algo merece la pena ganar,
es esto.

piénsalo.
piensa en salvarte a ti mismo.
tu parte espiritual.
la parte de tus entrañas.
tu parte mágica y ebria.
sálvala.
no te unas a los muertos de espíritu.»

Sálvate tú de caer en este juego social de ser el bueno, sálvate tú antes de querer salvar a los demás, un abrazo y les deseo una feliz semana. 

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