Buenos días, está semana no vamos a comenzar con una historia personal mía, más bien con una reflexión que he tenido todo este año por un proceso personal de cambio y la reflexión es muy sencilla tenemos un prejuicio con la palabra orgullo.
Resulta que dentro de la cultura judeocristiana la palabra orgullo está muy satanizada, es más llegando a ser parte de los pecados capitales, concepto que ha calado muy a fondo dentro de nuestro imaginario colectivo, asociando dicha palabra con el egocentrismos, la soberbia, el egoísmo, lo que no nos enseñaron es que la palabra orgullo tiene dos definiciones, una que es un concepto «malo» que es el que asociamos con el «pecado» y el segundo algo que va de la mano con el amor propio (termino que he utilizado mucho en los últimos artículo).
La primera definición no es necesaria que se las defina porque cada uno de ustedes ya la tiene programada, es lo que piensen cuando quieren hablar de en una persona orgullosa, para que saquen a flote la sinopsis de este término, el segundo que es el que nos importa hoy si se los voy a colocar porque fue el que nunca nos mostraron, según la RAE orgullo también significa: Sentimiento de satisfacción hacia algo propio o cercano a uno que se considera meritorio.
Nos enseñaron desde muy niños a ser humildes, viendo la humildad como la principal de las virtudes, lo que nos llevo a pensar que no debíamos celebrar en público nuestros logros y en muchas personas a buscar la aprobación de los demás para que esos logros los sintieran meritorios, pero el orgullo hace parte del amor propio celebrar quienes somos es algo que todos deberíamos hacer, como seres humanos somos un proceso cambiante, que va evolucionando según nuestras vivencias, un proceso que nadie más que el que lo vive pueden entender, por eso es la importancia de sentirnos orgullosos.
Solo nosotros sabemos lo que hemos vivido, lo que hemos superado, lo que hemos callado, entonces solo nosotros podemos saber lo meritorio que es quienes somos hoy el día, por eso debemos de dejar de asociar la palabra orgullo como algo malo y relacionarlo con el amor propio que necesitamos, en muchas ocasiones ese orgullo nos va a salvar de situaciones que ya no queremos vivir, si usted se siente orgullo de lo que ha logrado no va a volver a vivir situaciones que en otro tiempo hubiese tolerado porque ya pasó por ellas, no va a dejar que los demás pasen por encima de usted porque usted ya sabe lo que vale.
Por eso el día de hoy pare un segundo, reflexione, agradezca todo lo que tiene y sienta orgullo de quién es.
Los dejo por el día de hoy y les deseo una bonita semana.
