Capítulo 27: los caminos de los recuerdos.

Buenos días, el capítulo de hoy es más personal de lo normal, para los que no me conocen soy una persona que tienen serías dificultades para expresar cualquier tipo de sentimientos tanto negativos como positivos, básicamente siempre tengo el mismo semblante, pero hoy si les quiero contar algo que sentí hace poco para ser precisos el día miércoles.

Resulta que el día miércoles debía recoger unas ayudas para una comunidad en Dosquebradas, Risaralda para ser aún más precisos en un conjunto residencial llamado Bosques de la cuarela IV, las ayudas las tenía una compañera de oficina y cuando me dió las indicaciones para llegar al conjunto me dijo «queda por la destapada para Filo Bonito» un nombre que me sonó mucho, en alguna parte lo había escuchado.

Ya cuando llegue al conjunto me di cuenta porque ese nombre lo recordaba, la razón era que ese «filo bonito» es el nombre de una vereda dónde estaba ubicada una finca a la cual iba con mi familia y esa destapada la recorrí varias veces en mi niñez por lo que de inmediato se vino un recuerdo a mi mente de estar caminando para la finca junto con todas mis tías un viernes por la noche con solo la luz de la luna, dándome cuenta que ese recuerdo fue el último que tuve con todas mis tías vivas ya que aproximadamente 1 año después moriría una de mis tías (Marina) la encargada de que en mis primeros años fuera tan consentido y hace menos de 3 meses murió otra de mis tías (Marleni) mi madrina la cual me quiso hasta el último de sus días.

Ese recuerdo sepultado en mi memoria en principio me arrugó el alma como hace mucho no lo hacía nada, pero me hizo reflexionar lo feliz y afortunado que fuí, además de hacer me pensar en quien quería ser ese Camilo de 11 años que fuera el Camilo adulto que ahora escribe esto, una pregunta que nos deberíamos hacer más a menudo ¿Que quería ser ese niño que fui cuando fuera adulto? Y está pregunta llegó justo en unos días dónde estaba desmotivado con todo, ya que venía de unas semanas difíciles para mí, pero está pregunta me dió una razón para tener ánimos de nuevo.

Ya que la respuesta es que el Camilo de 11 años soñaba con ser político para ayudar a los demás y el Camilo adulto ya no quiere ser político pero si se dió cuenta que podía ayudar, por lo que no he traicionado tanto a ese niño que fue tan feliz recorriendo ese camino, motivandome en un momento que lo necesitaba, por eso a veces necesitamos buscar en nuestros recuerdos para encontrar una razón de lo hacemos día a día, además para agradecer por quienes están y quiénes estuvieron ayudándonos a llegar a ser los que hoy somos, mi reflexión de hoy es esa invitarlos a preguntarse ¿Hoy soy el adulto que quería ser de niño(a)? Feliz día.

Nota: Hace mucho no me tocaba parar a respirar mientras que escribía algo, está es mi forma de plasmar lo que no puedo expresar.

Deja un comentario