Capítulo 34: cada día tiene su afán, cada día tiene su luz.

Buenos días, está semana les vuelvo a escribir mientras que espero algo, aunque para ser más específicos hoy es mientras espero a alguien y aprovecho este momento para reflexionar de una frase muy paisa «cada día tiene su afán» un dicho que hemos oído muchas veces, un verso muy de mamá o de tía «mijo cada día tiene su afán no se preocupe por eso» pero esa frase se vuelve muy dura de interiorizar sobretodo en nuestras generaciones que quieren tenerlo todo ya.

En nuestra vida cotidiana es muy común querer tener todo bajo control, querer encontrar la solución para todos nuestros problemas de manera inmediata, dejarnos llevar por el estrés y esas situaciones que son incontrolables, es en eso dónde entra la importancia de la frase «cada día tiene su afán» que termina siendo mucho más profundo de lo que aparenta.

Resulta que la frase trae una gran verdad y es que cada uno de nuestros días tiene una prioridad que simplemente a veces no detectamos o ignoramos, enfocando todas nuestras energías en situaciones que ese día no van a avanzar o se van solucionar, drenandonos, desgastandonos, pensando en futuros inciertos.

Además yo a esa frase le agregaría algo «cada día tiene su luz» porque por más complicado que fue un día siempre va a haber algo o alguien que nos va a alegrar en los momentos oscuros, simplemente dejar fluir que las cosas por su mismo peso se acomodan.

Por eso cada día tiene su afán, cada tiene su luz, la clave es no matarnos por algo que hoy no vamos a poder controlar y detectar aquellas cosas que si son importantes, ya que la vida sola nos va a ir mostrando en dónde debemos estar.

Los dejo y ojalá sean la luz para alguien el día de hoy.

La clave es aprender a vivir con la sabiduría de un viejo y la tranquilidad de un niño.

Nota: como dato curioso encontré que el origen de esta frase es un versículo bíblico.

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