Buenos días hoy de nuevo les escribo mientras espero y comienzó una semana que va a ser algo compleja, además con una pregunta que me ronda por la mente ¿Cuántas charlas tengo pendientes conmigo mismo?
La pregunta suena extraña como es posible tener charlas pendientes con uno y aunque suene extraño es mucho más común de lo que creemos, ya que en algunas ocasiones de nuestras vidas, sobretodo ahora en la vida adulta, estamos en modo avión, piloteando de manera automática, de la casa al trabajo, del trabajo a la casa, esperando con ansias el fin de semana para descansar, desconectando parte de nuestros sentimientos para poder sobrevivir el día a día, ignoramos situaciones que nos hacen daño o incomodan cómo método de supervivencia, ahogandonos de a poco con charlas que tuvimos que haber tenido.
Siendo este ahogó el motivo por el cual no somos capaz de superar ciertas cosas o dejar por fin esos ciclos que repetimos infinidad de veces, porque como les dije en el artículo anterior necesitamos charlar de lo que nos incómoda para poderlo sanar y probablemente esas charlas pendientes sean largas, tristes, melancólicas, pero curadoras, casi como un acto de valentía de salvarnos de nuestro propio infierno, debido a que en un mundo donde todo va tan rápido no nos está quedando ni tiempo para sentir.
Repremir sentimientos se volvió algo de nuestro día a día, no nos dejamos sentir vulnerables o muy felices por el miedo a lo que pueda pasar, por eso tengan una charla con ustedes de todo eso que saben que aún los incómoda y lo llevan ignorando desde hace mucho, aprender a conocernos también hace parte del proceso.
Los dejo por el día de hoy y espero está semana no sobrevivir en modo avión
