Capítulo 46: Una carta para Camilo.

Buenos días, este artículo lo escribo después de una charla conmigo mismo mientras caminaba del gimnasio a la oficina, de esas charlas profundas e incómodas pero necesarias como una persona de la cual aprendí mucho decía un «cocowash» o lavado de cabeza, en la que llegue a una conclusión y es que en estos últimos 45 artículos le he escrito a mucha gente pero nunca me he escrito a mí.

Resulta que les voy a contar algo que muy pocas personas saben y creo que de las que lo saben ninguna alcanza a dimensionar lo que viví porque fue algo que pase solo, sin contarle a nadie ese proceso, más o menos hace unos 3 años tuve una episodio depresivo muy fuerte.

Este episodio yo siempre lo he reconocido, es lo que me hizo comenzar a hablar, escribir, leer, sobre salud mental, fue el que me hizo volver a ir terapia e interiorizar, pero ahora 3 años después y ya habiéndolo superado soy capaz de mirar en retrospectiva para saber que fue mucho más fuerte de lo que yo siempre he creído. Por eso la charla conmigo ahora mientras que caminaba era incomoda ya que por primera vez estaba viendo con otros ojos todo lo que viví, que aún tocaba muchas fribas en mí porque es diferente superar las cosas a sanarlas y ese es otro proceso en el cual aún estoy.

Pero ¿A qué se debe este análisis? A una pregunta muy sencilla que alguien me hizo hoy muy 4AM » ¿Por qué entrenas tan AM? si puedes entrenar por la noche» Y esa pregunta me translado hace 3 años que fue cuando comenzó todo este proceso.

Entonces les quiero contar, hace 3 años yo estaba pasando por un momento en mi vida en que no le encontraba sentido a nada de mi día a día, casi en un sentido nadaista digno de un poema de Gonzalo Arango, faltando algo que dijera en una frase celebré Fernando Gonzales Ochoa

“Una cosa fundamental en la vida es saber lo que se quiere. primero buscalo como el que se asfixia busca el aire y finalmente pagar el precio.”

Yo no sabía que quería conmigo, con mi futuro, me había perdido de quién yo soy, no encontraba satisfacción en nada de lo que realizaba, básicamente iba en modo avión, con un piloto automático que cada día bajaba más en picada rumbo a estrellarse, no me sentía bien con quién era en este momento en ningún sentido y todo esto se reflejaba en mi aspecto físico, estaba dejado, parecía tener 10 años de edad más de los que tenía, mi interior en caos se reflejaba en mi exterior, de hecho no tengo fotos de esa época porque no me gustaba ni siquiera verme.

Mientras todo esto pasaba yo aparentaba que estaba bien y me «reía» cuando alguien hacia un comentario de mi aspecto, mi familia no tenía ni idea, ni mis amigos más cercanos sabían, simplemente comencé a aislarme, todo esto detonó un día que salí a trotar para tratar de sentirme bien conmigo mismo pero por el peso en que estaba me lesione.

Está lesión fue el detonante para darme cuenta que necesitaba ayuda tanto en mi salud mental como física porque el abandono de mi psiquis también me llevo a un deterioró físico inmenso, lo primero que hice fue pedir cita con el psicólogo, lo segundo con el nutricionista y la charla con ambos aún la tengo presente en mi mente porque a partir de eso fue que entendí una frase que se volvería un mantra para mí.

Esta frase es de una canción de Los Petit fellas inspirada en un poema Charles Bukowski nadie sino tu.

El psicólogo me mandó a escribir como forma de terapia, por eso comencé este blog, el nutricionista me mandó un plan alimenticio y a hacer deporte, lo que ellos no sabían era que me estaban haciendo recuperar partes de mi escencia, que ayudaban a sanar de a poco esa herida que estaba abierta, esa es la respuesta de porque entreno tan temprano porque es un recordatorio de que salí de un agujero muy grande, un acto casi espiritual de agradecimiento con el Camilo que vivió todo esto solo.

Por eso es que pienso que el deporte si cambia vidas, porque me devolvió a quien yo era, ya que entendí que el cambio primero debía ser mental más que físico, comprendí la importancia de la salud mental y que es válido pedir ayuda, normalice ir a terapia para tratar heridas que no sabemos que existen hasta que son muy profundas.

El artículo de hoy lo escribo como una carta de reconciliación con ese pasado que duele, además con la idea de que si alguien lo leé y está pasando por un episodio similar entienda que no debe porque pasarlo solo, pedir ayuda es normal. Yo sé que para algunos de mis familiares va a ser duro de leer esto sobretodo para mis padres porque ambos están relacionados con la psicología y es la primera vez que se enteran de lo que me sucedió pero también lo hago por mis prima(o)s, mis tías, mis sobrinos, mis amiga(o)s y compañero(a)s de trabajo, que si algún día pasan por algo así sepa que van a tener alguien que los entienda, que no los va a juzgar, que los va a escuchar.

Los dejo por el día de hoy y espero que les vaya bonito este febrero.

Cómo dijo AZ en una canción encontrarme a mi ha sido mi mejor conquista.

Deja un comentario