Capítulo 48: la crisis, la calma y la tormenta.

Buenas tardes hoy de nuevo les vuelvo a escribir después de unos días duros para mí mentalmente porque la crisis de ansiedad volvió fuerte después de 3 años sin una y haciéndolo como un ejerció terapéutico, además con la finalidad de quizá ayudarle a alguien de manera indirecta.

Resulta que hace unos 4 años yo tuve unos episodios muy fuertes de ansiedad detonados por una cantidad de eventos que yo creía no haberme afectado pero la realidad era completamente contraria porque esas pequeñas heridas hicieron una gran grieta que fue muy difícil de reparar, parte de este episodio de mi vida lo conté en otro artículo y a partir de todo esto tome consciencia de hablar sobre salud mental, además de obviamente poner mucha atención en mi propia salud mental, sin darme cuenta me volví en el refugio de muchas personas que les daba susto hablar de este tipo de situaciones con los demás, al nivel de que me han llegado escribir personas que no conozco las cuales llegaron a mi por un simple post o historia en redes sociales.

A todas las personas que en algún momento me han escrito en medio de la crisis las he escuchado porque la gran mayoría buscan eso, alguien que los escuche sin juzgar sus situaciones y también a la gran mayoría les he dado un simple consejo «busca ayuda profesional, ve a terapia» porque yo no soy psicólogo por lo cual dar cualquier concepto sobre la salud mental de alguien más es irresponsable, esta «rutina» en la cual me comencé a volver la calma en medio de las tormantas de psiquis de tantas personas me hizo dejar un poco a un lado mi propia salud mental, me creí brindado a estos episodios de mi pasado pero está semana la vida me mostró la importancia de ser autoconsciente de los pequeños síntomas de alarma.

Debido a que desde la semana pasada había comenzado a notar comportamientos en mi propios de la ansiedad pero los había ignorado o me decía «ok tengo ansiedad yo ya se cómo manejarla» pero el día de hoy me explotó una crisis muy fuerte, volvió esa sensación en el pecho que solo los que hemos pasado por esto podemos entender, ese sentimiento inexplicable de sentir que algo malo estaba pasando sin saber que, cuando logré calmarme pude reflexionar sobre como por semanas había minimizado o ignorado todo esto que les he contado, básicamente estaba en la calma antes de la crisis y la tormenta pero como de toda crisis algo queda, de la mía una pequeña introspección para mí o una reflexión para ustedes.

La cual es no ignoren su cerebro, su psiquis o su alma, como lo quieran mirar ya que nosotros somos como una olla a presión que debe ir liberando de a poco porque si no lo hace explota de manera descontrolada, se nos ha hecho creer que siempre debemos ser fuertes pero no también tenemos derecho a sentirnos mal, a tener días dónde no estemos al 100%, a tener días de tormenta porque esos días ayudan a liberar esas pequeñas crisis dirías y no es una invitación a tirarse a morir por cada situación negativa, es una invitación a no reprimir sentimientos, problemas o inconformidades.

Lo que no se habla no se sana y lo que no se sana siempre vuelve, por eso como dice una canción de rap «Llorar hasta sanar, reír hasta que duela» los dejo por el día de hoy y espero que si alguno anda en crisis este artículo le sirva, como siempre si la crisis es muy grande pida ayuda que normal necesitaría, que les vaya bonito.

Para mí escribir es terapia y está frase de Alcolirykoz lo define mejor

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