Buenos días hoy de nuevo les escribo después de un día largo y tratando de superar un bloqueo creativo pero con una reflexión que se me ocurrió mientras caminaba, algo que trato de aplicar a diario pero nunca había intentado explicarlo un pequeño mantra de vida «30 segundos para ver el atardecer».
Resulta que en el afán de nuestra cotidianidad muchos días vivimos en modo automático, entramos en una rutina que se repite día tras día donde los días no son buenos o malos, simplemente son días, ir a trabajar, hacer un break con los compañeros para el café o desayunar (un saludo a mis compañeros de oficina) ver redes sociales, depronto si nos alcanza el tiempo o la energía vamos a entrenar y terminar el día viendo Netflix, amanzo, HBO o Tik Tok.
Un día en modo piloto automático de esos dónde podríamos aplicar un término gringo que es empty el cual se podría traducir a vacío, dónde simplemente sobrevivimos sin pensar o hacer más allá de nuestra cotidianidad, desconectados completamente de nuestra existencia, por eso sirve tanto mirar 30 segundos el atardecer ya que es un ejercicio en el cual nos conectamos con nuestra consciencia de quienes somos, ver todos los días 30 segundos el atardecer nos ayuda a pensar el porque hacemos las cosas del día a día ya que nos estamos dando un instante con nosotros mismos, en ese tiempo tan corto te va a dar para agradecer de todas las cosas que te pasan a diario, te va a ayudar a estar conectado con ese momento que estás viviendo, ese ejercicio no te va a solucionar tus problemas simplemente te va a ser más consciente de tu existencia.
A veces toca encontrarnos dentro del caos de la existencia y el atardecer es un buen momento para hacerlo, por 30 segundos no vivir en modo automático.
Los dejo por el día de hoy dónde solo quería darles está pequeña reflexión que se me ocurrió en mis 30 segundos viendo el atardecer de Pereira, les deseo que les vaya bonito está semana, que hoy vean el atardecer por 30 segundos y me cuenten si lo hacen.
