Capítulo 54: Historias del cotidiano.

Buenos días, hoy paso queriendo escribir algo diferente ya que mis últimos artículos han estado algo existencialista casi nihilistas, un poco trágicos pero siempre con intención de que reflexionemos sobre las experiencias diarias, sobre los problemas comunes de hoy en día, pero el día de hoy espero hacer algo distinto, entonces comencemos.

Primer acto:

Mi nombre es Juan o Juancho dependiendo de hace cuánto tiempo me conozcan, soy escobita o barrendero para la empresa de basuras de la ciudad, yo trabajo mientras que ustedes duermen, mi función es simple tratar de esconder todo el mugre que bota está sociedad a diario, mi papá fue reciclador y trabajo hasta el último de sus días pero yo nunca quise seguir su labor, pero bueno acá me tienen por lo menos no me toca lidiar con un caballo viejo que del cansancio tenía días que no quería ya trabajar y cada quincena tengo un sueldo que es poco pero algo más de lo que el se podía hacer recolectando papel, latas y uno que otro electrodoméstico que algún rico creía que ya no servía más, trabajo de noche porque pagan más y tengo una hija a la cual con mucho esfuerzo le he podido dar estudio para que sea profesional.

Llevo 20 años en este oficio desde que un político corrupto que iba al barrio me consiguió un «cupo» en la empresa a cambio de los votos de mi familia, mi día por lo general comienza cuando el de los demás termina y tantos años trabajando en la noche he visto muchas cosas raras pero hoy el destino me tenía preparado algo.

Mi ruta comenzó como siempre salí de la empresa a eso de las 8 Pm junto con mi escoba y carrito, iba rumbo a la zona Rosa como estamos en quincena yo sabía que eso iba a estar lleno por cuál tendría mucho trabajo pero hice mi recorrido normal sin ningún inconveniente solo uno que otro borracho que había quebrado una botella o se había vomitado, de ahí tenía que coger para el barrio de los ricos de la ciudad que queda a menos de un kilómetro de la zona de rumba, estaba lloviendo, era una noche fría pero ya estaba punto de coronar otra jornada más.

Eran cerca de las 3 AM cuando pasaba por la glorieta donde comenzaba la avenida de aquél sector disque de ricos y ví una camioneta que iba de lado a lado como si un borracho viniera ahí pero de un momento a otro aceleraron de manera descontrolada justo para donde yo estaba parado, solo me dió tiempo para correr por poquito no los esquivó y pues el carro termino contra un poste.

Pude voltear a ver qué se habían llevado mi carrito de basura en medio del choque (si no me quito no cuento la historia) entonces me acerqué para ver qué pasaba y lo único que observé fue una muchacha de cabello largo que salía corriendo del lugar como alma que lleva el diablo, como nadie más salía de esa camioneta fuí a abrir la puerta del conductor para ver a si podía ayudar, para gran susto mío me encontré a un muchacho bañado en sangre y con un puñal clavado en la pierna.

Justo en ese momento pasaba un taxi que alcance a parar, entre el taxista y yo subimos al pelao al carro pero no era capaz de dejarlo ir solo estaba perdiendo mucha sangre, además tenía una cara de culicagado como de la misma edad de mi hija, por lo que deje mi escobita tirada y arranque para el hospital en el taxi, ahora ando en una sala de urgencias rezando para que ese niño no se muera.

Segundo acto

Hola mi nombre es Alejandra, soy estudiante de literatura, en mis tiempos libres trabajo de modelo webcam para ayudar en mi casa, vengo de una familia de esas dónde no ha faltado nada pero tampoco sobrado mucho, por eso la vida siempre me enseñó a luchar por mis cositas, termine en esto del mundo webcam porque quería un iPhone pero en mi casa no me lo podían dar y una amiga que trabajaba en eso me dijo «usted es muy linda y si se le empelota cualquier bobo por amor pues mejor se empelota a un gringo por plata frente a una cámara» entonces me animé.

El trabajo es solo provisional porque yo quiero ser escritora y por ahora quiero estar enfocada en la u, ni novio quiero tener eso si me tiran mucho los perros por redes sociales pero yo no le copio a nadie, aunque hace días le contesté un mensaje a un muchacho de esos gomelos, si hubiera sabido todos los güiros que me traía ese dm mejor ni lo abría.

Desde ese mensaje comenzamos a hablar, me contó que estudiaba en los Andes economía, que era hijo de un senador, que me seguía hace mucho tiempo en redes, que yo le parecía la más bonita en la ciudad y que me quería invitar a salir, me dijo que este fincho iba a bajar de Bogotá entonces me invitó a salir, yo le acepte y pero le dije que nos viéramos en un centro comercial porque me daba pena que viniera por mi hasta el barrio.

Ese día termine de trabajar y sali corriendo para la casa porque me quería poner bien linda para la cita, a eso de las 8 ya estaba en el centro comercial de la zona Rosa, allá nos encontramos el man era mucho mas bonito en persona pero el si con una pinta de fresa que no podía con ella, me dijo que fuéramos a comer sushi una comida que yo detesto, pura comida de gomelo porque es que como les va a gustar el pescado crudo pero acepte porque me daba pena que pensara que era montañera, como estábamos cerca del lugar le dije que fuéramos caminando que para que iba a mover el carro para tan poquito.

La cita transcurrió con normalidad en el restaurante, me contó de sus viajes a Miami en vacaciones, de todo el dinero que tenía su papá, que ya casi eran elecciones entonces le tocaba acompañar al papá a los barrios pobres dónde prometía cielo y tierra por los votos pero que el detestaba ese parche, del restaurante nos fuimos por una cerveza a BBC que quedaba ahí cerca, entre charla y charla paso el primer beso, cerca de las 3 AM el bar ya iba a cerrar entonces el me dijo que me llevaba a mi casa para que no me fuera en Uber, como se había portado tan bien le dije que si, fuimos entonces por el carro era una camioneta último modelo de esas caras que la marca es europea.

Justo en ese momento fue que todo se comenzó a poner raro, como el carro era automático comenzó a quererme poner la mano en la pierna y apenas estábamos saliendo de la zona Rosa cuando tomo dirección contraría a dónde debíamos ir por lo que le pregunté que para donde iba a lo que me contestó «amor no se preocupe que va a pasar bueno» entonces yo le dije que me quería ir para mi casa que estaba cansada, en ese instante el man se emputo diciéndome «la chimba es que vamos para mí apartamento ya le dí lo que quería ahora deme usted lo que yo quiero» «yo siempre obtengo lo que quiero y sino lo compro o cuánto vale usted que se desnuda por dinero en internet o cree que no se su secreto».

El man aceleró ese carro y le echo seguro a las puertas pero yo reaccioné porque si algo enseña el barrio es a luchar, busque un cuchillo que le había quitado a mi papá, ese cuchillo el lo sacaba para trabajar ya que su trabajo era de noche y en la calle, con una mano le tome la manivela para ver si frenaba pero el solo aceleró más, en medio del susto lo único que hice fue mandarle una puñalada para la pierna, en ese instante el man grito del dolor y perdió el control de la camioneta, terminamos chocandonos de frente contra un poste.

Alcance a ver qué alguien se acercaba al carro y salí corriendo porque yo no me iba a ir para la cárcel por ese HP, llegué hasta una cafetería que estaba abierta y pude pedir un Uber que me llevo a mi casa, ahora estoy pasando el susto, lavando la ropa antes que mi papá llegue de trabajar ya que está haciendo el turno de la madrugada en la empresa de aseo de la ciudad y me acordé que a mi papá lo llama un político de vez en cuando que para que le dé votos o pedirle plata si quiere seguir en la empresa, ese político fue el que le consiguió trabajo, se llama Samuel como ese Hp que me quería violar.

Gonzalo Arango en uno de sus poemas escribiría está frase la cual fue mi inspiración para esta historia.

Hacer este pequeño cuento fue mi forma de distraerme hoy espero que al leerlo les haya ayudado un poco en su día como diría losPetitfellas en una canción «el mundo está hecho de historias» que nos vaya bonito está semana.

Un comentario sobre "Capítulo 54: Historias del cotidiano."

  1. Muy bien, Camilo. La ruta de las historias cortas es el camino de la creatividad y la imaginación, los elíxiris necesarios para sobrevivir en un mundo en donde todo se ha reducido al hoy y a la búsqueda del sentido en lo superficial y lo material. Crear un cuento, es sumergirse en las narrativas de lo posible, abriendo una tenue luz para que escapen las quimeras que los lectores llevamos creyendo que son las únicas, pero dándonos cuenta que, a veces, nuestros afugios pueden hallar consuelo en otras letras de aquellos imaginarios que se presenta como vidas de fantasmas posibles en nuestras propias realidades.

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