Buenos días, aprovechando que estamos en el día de los brujitos les quiero traer una historia que me contaron a mi hace un tiempo y la cual desde ese día me causo mucha curiosidad, esta historia es una narración de hechos reales los cuales quedaran a interpretación de lector, como dice un adagio popular “yo no creo en las brujas pero de que las hay las hay” entonces comencemos:
Hola mucho gusto mi nombre es María Camila, actualmente tengo 26 años pero esta historia ocurrió cuando tenía apenas 18, era joven apenas estaba terminando el colegio, toda la vida he vivido en un barrio popular de mi ciudad y siempre he sido una mujer muy extrovertida por eso me sobraban pretendientes pero había un muchacho del barrio que me llamaba mucho la atención, le vamos a decir Pedro, a él me lo presento un amigo en común que me tiraba los perros pero el que me gustaba era Pedro, comenzamos a salir, nos volvimos novios y ya mi familia lo conocía hasta acá todo iba normal pero una noche en mi casa pasarían cosas que hasta la fecha no soy capaz de explicar.
Esa noche mi familia estaba haciendo una parranda de esas fiestas de barrio con bafles en la calle y canasta de cerveza, a nosotros nos mandaron a traer pan de la panadería del barrio que quedaba como a dos cuadras bajando muchas escaleras, cuando nos estábamos devolviendo para la casa pedro comenzó a sentirse mal, empezando a vomitar de manera descontrolada y tenía una mirada de que en cualquier momento se podía desmayar, yo solo pensaba en cómo iba a hacer para cargar ese muchacho hasta mi casa pero no fue capaz de llegar porque comenzó a torcerse como algo parecido a convulsionar pero diferente, en ese momento todo se comenzó a poner raro, me toco llamar gritando a mi tía y papá que estaban en la esquina para que me ayudaran.
Ellos llegaron rápidamente para entre los 3 tratar de llevarlo pero ese hombre saco una fuerza descomunal, no se quería dejar mover, con mucho forcejeo logramos entrarlo a la casa, mí tía toda la vida ha tenido por decir algo “capacidades” para sentir cosas que no son de este mundo y ella inmediatamente dijo “a este muchacho se le metió algo” subió corriendo disparada por un aceite bendecido que ella guardaba como su protección para ese tipo de situaciones pero cuando estuvo enfrente de él no fue capaz de echárselo, sentía que había algo que le estaba impidiendo, un bloque en todo su cuerpo.
Pedro acostado en el sofá comenzó a retorcerse, mirándome con un odio que se podía notar en los ojos, una mirada como de asesino o loco, mi papá y mi primo que ante todo el alboroto había llegado a ayudar trataban de tenerlo acostado, pero la fuerza que pedro tenía en ese momento era sobrenatural, mi abuela quien ya también había llegado dijo “toca llamar a doña Liliana”, doña Liliana era como la bruja del barrio, la que sabía del mundo paranormal, mi abuela la llamo con mucha pena y todo porque eran las 11 de la noche.
Doña Liliana acudió al rescate en cuestión de minutos, llego a la casa con un cristo grande y una biblia bajo el brazo, lo primero que hizo fue preguntarnos por el nombre para llamarlo le comenzó a decir “Pedro, Pedro, Pedro” pero pedro no reaccionaba, por lo que pidió que le lleváramos mucha agua, procedió a bendecirla y le trataba de dar a tomar pero pedro la escupía con asco, también le ponía el Cristo de frente pero pedro simplemente se lo botaba, mientras todo esto pasaba mi tía se fue para un pasillo lejos de la sala a refugiarse cuando de un momento a otro mi tía estallo en un llanto descontrolado y luego se desmayó.
Ya a estas alturas estaba toda mi familia ayudando en la lucha contra lo desconocido doña Liliana nos dijo que a él lo había poseído por eso mientras que mi mamá y otra tía ayudaban a la desmayada, mi primo y yo nos fuimos a echar agua bendita por toda la casa, era una casa muy grande de tres pisos. A pesar de que nosotros estábamos en el tercer piso podíamos escuchar a doña Liliana rezarle a pedro y pedro con una voz mucho más profunda de la que él tenía normalmente responder “malparida, hija de puta” cuanta grosería puedan pensar pedro se las dijo a doña Liliana. Yo volví a la sala de la casa, doña Liliana me pidió que me acercara a pedro quien ya había reaccionado, el comenzó a sobarme el cabello y preguntarse a sí mismo “¿qué me pasa? ¿Qué me pasa?, doña Liliana nos pidió que cerramos la casa, advirtiéndonos que pedro no podía dejar esa noche nuestro hogar.
Ella comenzó a hacer una serie de preguntas a pedro quien estaba como en un estado de trance, como la puerta estaba cerrado se dedicó a mirar por la ventana, como si allí estuviera parado algo o alguien decía doña Liliana “¿pedro que ve? Pedro contesto “veo algo muy feo, es pequeño pero tiene cachos y le sale fuego por la nariz y la boca” Las cosas se comenzaron a calmar, los rezos de doña Liliana al parecer habían servido, pedro ya estaba consiente pero ella volvió y nos dijo “él tiene que dormir acá hoy” también nos contó que al parecer a él le estaban haciendo un trabajo con vudú, que con un muñeco de esos que uno ve en las películas de terror y que lo debía encontrar, ya entrada la noche doña Liliana nos dejó y nosotros nos fuimos a dormir pero como mi cuarto tenía dos camas mandaron a pedro a dormir conmigo, yo en una, el en la otra. Resulta que la cama donde él estaba daba con la ventana y pedro se levantaba cada rato a mirar para la calle, siempre gritando “váyase váyase, no lo quiero ver” esto sucedió toda la noche, como podrán imaginar no pude dormir nada.
Ya con la salida del sol pedro se fue porque tenía que ir a trabajar, la casa se sentía rara pero ya todo había parado, evidentemente deje a pedro unos días después, nunca más supe de su posesión solo sé que esa noche con nosotros había algo más, de pronto el diablo de pronto otra cosa pero no estábamos solo.
Feliz Halloween espero que lean esta historia de noche cuando ya las luces estén apagadas y miren por la ventana si hay algo o alguien parado afuera de su casa.

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