Buenos días, hoy les traigo la parte dos de historias de lo cotidiano, la otra semana volveré con un artículo reflexivo, mientras tanto los dejo con esto un pequeño y triste cuento de la realidad que sufren cientos de jóvenes colombianos que buscan migrar para lograr una mejor vida:
Hola cómo están mi nombre es Alejandra, soy una joven recién graduada de la universidad y ando en mi primer trabajo como administradora de empresas, resulta que ayer era quincena y a mí se me había olvidado mandar un dinero para pagar la nómina de los empleados, los mensajeros estaban ocupados entonces no me quedaba de otra que ir hasta el banco a consignar un dinero.
Salí corriendo de la oficina a eso de las 11 y 25 am porque los bancos los cierran a las 12 como buenos colombianos siempre dejamos todo para lo último y llegué ya cuando el banco estaba cerrado, al ser quincena ya había una fila inmensa de gente esperando a que lo volvieran a abrir a las 2, a mi no me quedo de otra que hacer la fila, cuando llevaba como 2 minutos en ella llegó una muchacha que yo conocía, Erika me sorprendió verla porque lo último que supe de ella era que se había ido para los Estados Unidos con el novio.
Erika me saludo con mucho cariño ya que habíamos estudiado la carrera juntas, inclusive nos graduamos al tiempo, fue un grado de eso de pandemia por zoom, por temas de protocolo le hice la misma pregunta superflua con la que se suele iniciar una conversación:
-¿Tu que más? ¿Cómo vas con Santi?
Realmente no esperaba que esa simple pregunta desatará una reacción inesperada pues Erika al escuchar eso estallo en llanto y en esas dos horas me contaría algo que me dejaría con el corazón arrugado.
Resulta que Santiago y Erika tenían una inmobiliaria muy reconocida en la ciudad, acaban de comprar una casa finca en un sector muy exclusivo y estaba preparando todo para la boda pero como a muchos la pandemia los quebró, desde eso no habían podido levantar cabeza, les tocó entregar la casa finca, la inmobiliaria iba mal, los negocios no fluían, parecían como con una maldición.
Un amigo de Santiago les dijo que se fueran para Estados Unidos que el allá les tenía un trabajo, Erika era muy incrédula con la idea pero Santiago estaba muy animado el problema era que ninguno de los dos tenía visa y las citas en la embajada estaban para finales del 2024, viendo la situación tan dura que estaban viviendo Erika termino cediendo. Vendieron el carro, los muebles del apartamento donde estaba viviendo, cerraron la inmobiliaria y hicieron un préstamo de 10 millones de pesos para ajustar.
En total recogieron unos 50 millones, un conocido de Santiago les había organizado todo el viaje, el decía que los haría entrar a USA como «refugiados» les hizo hacer una denuncia falsa por extorsión para que dijeran que un grupo ilegal de esos que abundan en nuestra Colombia los tenía amenazados, con el dinero compraron vuelos a Cancún para que las autoridades mexicanas no los devolvieran como lo hacen con cientos de colombianos a diario, además debían tener una reserva en un hotel.
Ya hecho todo esos trámites les tocaba empacar ropa para el viaje, no debían llevar mucho para no levantar sospecha, imagínense tener que empacar toda su vida en una maleta para quince días, pero ya la suerte estaba echada y no había vuelta atrás se embarcaron rumbo a México llevando en un morral todos sus sueños y miedos
Llegaron a México en dónde no hubo ningún problema con migración, del DF viajaron a Cancún en avión para que nadie sospechara, llegaron a las famosas playas donde pasarían la noche, al otro día comenzaría la verdadera travesía y la pesadilla que parecía sacada de una película de terror, el viaje debería ser por tierra para ahorrar dinero en bus intermunicipal muy parecidos a los que tenemos acá, el recorrido duraba 3 días de Cancún a ciudad Juárez donde los esperaba el famoso coyote que el conocido de Santiago les había recomendado, salieron el lunes por la mañana para el martes ya estaba cansados el bus solo paraba en pueblitos olvidados por el mundo y les tocaba comer en cualquier cosa que encontrarán en los oxxos, sin bañarse, sudados, pero juntos porque eso sí se amaban mucho.
El miércoles llegarían a Juárez una ciudad sin mucho para hacer, llena de colombianos, haitianos, venezolano y muchos africanos queriendo llegar al Ameican Dream, a ellos los demás migrantes los miraban raro por la pinta de fresas como dirían en Colombia o de Whitexicans como les dicen en México, Erika y Santiago eran muchachos que venían de familia «acomodadas» no tenían dinero pero tampoco sufrían lo único es que no encontraban buenas oportunidades en Colombia, la mayoría de migrantes llegan a Juárez con pintas de muertos vivientes después de recorrer casi 2 meses y pasar por el tapón del Dariel para llegar allá.
Ellos parecían mosca en leche no encajaban en el panorama algo que se notaba mucho, se encontraron con el famoso coyote en una gasolinera quien les dijo que ese mismo día por la noche saldrían por el «hueco» el los pasaría al otro lado de la frontera y ellos debían entregarse a las autoridades de USA para pedir asiló.
Salieron por la noche de la gasolinera junto con un grupo de otros 10 migrantes pero desde el principio algo parecía raro Erika tenían un presentimiento que algo no cuadraba, la actitud del coyote no le daba confianza ya que recibía llamadas de manera muy constante, comenzaron a adentrarse en el desierto que separa los dos países, en medio de la oscuridad les hicieron entregar todos los celulares que porque los gringos podían rastrear la señal, caminaron al rededor de 2 horas en un frío que congela hasta los huesos, Santiago quien fue boy scout se dió cuenta que estaban caminando en sentido contrarió a la frontera y le dijo a Erika.
«Este man nos quieren hacer algo vamos para otro lado, si seguimos así corremos juntos cuando te diga»
Caminaron otras dos horas más y para los cálculos de Santiago ya deberían estar en Estados Unidos pero la patrulla fronteriza nada que aparecía cómo hace siempre para que ellos se entregarán, algo andaba mal, fue en ese instante que sintieron el sonido de una camioneta que se acercaba pero no era de la patrulla, por lo que Santiago le dio la señal a Erika que corrieran, al correr de inmediato escucharon los disparos, era una trampa de los grupos delincuenciales del cartel de Juárez que llevan la gente al desierto para robarles todo y matarlos allá, un crimen que nadie investiga porque son migrantes que no tienen dolientes.
Erika y Santiago corriendo por sus vidas, juntos como habían afrontado todo en los últimos 10 años, de la mano como desde el primer beso cuando solo eran dos adolescentes de 15, solo escuchaban ráfagas de disparos, corrieron unos 20 minutos sin parar hasta que Santiago se desplomó, su pierna derecha había sido alcanzada por un disparó y estaba muy mal herido pero por la adrenalina de la situación no había sentido nada, Santiago era un hombre grande casi 185, de unos 90 kilos, musculoso, Erika una mujer de 159 que si mucho llegaba a los 50 kilos, ella trato de auxiliarlo con lo poco que sabía, le hizo un torniquete con un saco que llevaba con la esperanza de que no se desangrara, los dos iban escuchando el ruido de la camioneta que se acercaba.
Podían ser la patrulla fronteriza o los del cartel que los querían matar, Santiago dentro de un acto de amor le dijo a Erika
«Toma está brújula y corre derecho para donde indica el norte, así llegas a USA, me dejas aquí para qué tú vayas por ayuda»
Erika se negaba rotundamente a dejarlo ahí tirado pero se escuchaba aún más cerca los sonidos del motor de la Tacoma tenían que tomar la decisión morían los dos o se trataba de salvar uno buscando ayuda, Santiago le dijo a Erika
«Te amo, corre y yo se que tú logras salvarnos»
Con las fuerzas que le quedaba Santiago le dio un beso en la frente y le coloco un escapulario de la virgen de Guadalupe que la abuela le había dado antes de salir de colombia.

Erika le respondió llorando con un Te amo, lo abrigó con un cortavientos que llevaban y corrió para salvar la vida de ambos, corrió como nunca lo había hecho en su vida, no soltaba la mira de la brújula y repetía en su mente las palabras de Santiago, a eso de las 5 am sintió una camioneta que llegaba a toda prisa y en ingles le decía «STOP U.S BORDER PATROL» ella paro, era la famosa policía de fronteras.
Ella con su ingles burdo les dijo que su novio había sido herido, les pidió ayuda, le dieron agua y fue subida a al vehículo, Erika no podía parar de llorar, cuando llego a las famosas «jaulas» en el Paso, Texas, fue atendida por una trabajadora social que hablaba español quien le conto que habían encontrado un grupo de migrantes muertos en el desiertos a escasos kilómetros de haber cruzado la frontera y a unos 3 kilómetros de distancia había encontrado un hombre alto, asesinado a quien habían degollado, en ese instante se le derrumbo la vida a Erika.
Erika y Santiago fueron vendidos por el conocido de ellos a un grupo del cartel de Juárez, Santiago le salvo al vida a Erika, ella ya no quería ningún sueño americano, pidió que la deportaran y volvió a Colombia.
Ese día estaba en el banco porque logro regresar con 5mil dolares en efectivo que era lo que llevaban para ambos, iba a el banco a pagar el crédito que pidieron para el viaje, fueron las dos horas mas largas de mi vida mientras me conto esa historia, cuando por fin abrieron el banco yo entre corriendo y el portero me dijo
«niña usted estaba haciendo la fila para el banco equivocado, el que necesita es el del frente que funciona jornada continua»
Literal estaba como en propaganda de Davivienda «en el lugar equivocado» me despedí de Erika con un abrazo y viendo su mirada triste como si parte de su alma se hubiera quedado en ese infernal desierto.

Esta historia es una adaptación de dos historias paralelas, es basada en hechos reales, es una pequeña reflexión de lo duro que es ser joven clase medía en un país tercer mundista, donde tu sueño esta en el «american dream» y un saludo a los cientos de migrantes que sobreviven lejos de su tierra.
Los dejo por el día de hoy y que les vaya bonito esta semana.