Buenos días, la historia de hoy es basada en hechos reales pero adaptada a una cumbia muy conocida en nuestra Colombia, la historia de Zenaida puede ser la de millones de mujeres en nuestro país:
Zenaida es una mujer de 37 años, nació en el campo, en el pacifico entre el mar y la montaña, en una zona de esa de la Colombia olvidada donde no hay oportunidades de progresar más allá de la guerra, esa Colombia que coloca los muertos de este idilio de nunca acabar, de muy niña comenzó a trabajar en un laboratorio de coca cerca de la vereda donde vivía, toda la economía de su casa giraba alrededor de la mata de coca, su papá la sembraba, tenía un hermano en las FARC y otro que se había ido a pagar servicio militar para huir de allá, mientras tanto ella y su mamá eran raspachines a sus 13 años ya tenía las manos llenas de callos por esta labor, pero Zenaida quería ver más allá de esa finca donde había nacido y del pueblo a donde bajaban a hacer negocios, ella quería conocer el mundo.
Trabajo para ayudar a su hogar, sin conocer otro estilo de vida más que ese, cuando estaba a punto de cumplir 19 años llego a la vereda una compañía del ejercito a colocar un campamento permanente ya que la orden del gobierno era recuperar la “seguridad” del campo, en ese batallón llego Byron un muchacho de la ciudad que se había “regalado” para pagar el servicio militar porque soñaba con ser soldado pero su familia no tenía como pagarle el curso, desde que se vieron sintieron algo especial, al mes de estar el ejército en la vereda Byron ya era novio de Zenaida y le prometió llevarla a la ciudad a armar una vida juntos, la familia de ella no veía a ese muchacho con buenos ojos, allá en el monte el ejército en muchas ocasiones es el enemigo pero para ella era el amor de su vida, pero a tan solo 2 meses de llevar de novios hubo una emboscada de las FARC al cuadrante donde iba Byron.
Fue un viernes santo Zenaida salió muy temprano de la casa antes de la procesión a llevarle un chocolate con pan como hacía todos los días a Byron, cuando llego a la estación artesanal que había montado el ejército no encontró a nadie, ella asustada espero y justo a los 10 minutos cuando estaba a punto de irse llegaron los sobrevivientes de la emboscada, con la ropa llena de sangre y algunos heridos, Byron no estaba entre ellos, lo habían matado.
Pasaron las semanas de la muerte de Byron y Zenaida se sentía enferma pero resulta que esa “enfermedad” era un embarazo, eso fue lo que la impulso a dejar la finca e irse para la ciudad como había soñado, sola, con miedos pero queriendo darle un lugar mejor para crecer a la criatura que llevaba dentro. Ella cambio el machete por una escoba, el asando por un trapero, al no haber estudiado nada una conocida del pueblo que ya era citadina le ayudo a conseguir trabajo como empleada en una casa de familia, ella todos los días como dice la canción

Pero ella no iba a vender fruto maduro, iba a ir a trabajar en una casa donde su función básicamente era criar los hijos de otros, de los ricos que nunca tenía tiempo para estar en el hogar, pasaban los años y la juventud de Zenaida se iba yendo, ya había nacido su hijo, ella seguía trabajando duro para darle las oportunidades a ese niño que ella no tuvo, a ese niño le puso Byron en honor a el padre difunto, como dice la canción Zenaida seguía todos los días trabajando duro.

Ahora Byron junior tiene 18 años, Zenaida ha trabajado mucho, ya no lo hace más como empleada de casa, tiene un pequeño restaurante en el centro donde vende corrientasos, no son ricos pero tampoco les va mal, todos los días antes de salir para el restaurante le deja un plato de fruta madura a Byron como muestra de amor, ella últimamente lo está notando extraño, ya no es expresivo ni amoroso como antes, pero con tanto trabajo no ha tendió tiempo para hablar con él, ella sale temprano de la casa y llega tarde, confía de que su muchacho va todos los días al colegio.

Zenaida tiene días que extraña su pacifico, esos días donde quiere dejar todo tirado para volver al campo pero piensa en su hijo y se le pasan, ella prefiere trabajar duro para que su hijo crezca lejos de ese mal llamado coca, pero resulta que un viernes como cualquier otro la llaman del hospital, Byron llego con herida de arma de fuego, Zenaida sale corriendo, cuando llega al hospital esta la policía y ella piensa lo peor que se lo había matado pero no, la policía estaba ahí para judicializar a Byron ya que él fue herido en una balacera dentro de la olla del barrio y se le encontraron bolsitas de coca en los bolsillos, ella siempre quiso alejar a su hijo de ese paracito llamado narcotráfico pero lo alcanzo, ahora tiene a su hijo herido y a punto de irse por venta de coca.
Al hospital también llega un oficial de mayor rango, un coronel que se sienta con Zenaida y le dice que la única forma de que a su muchacho no se vaya para la cárcel es que él se ofrezca como “voluntario” para el servicio militar obligatorio, como soldado para el ejército, a ella no le queda más que aceptar.
Zenaida al igual de millones de mujeres en nuestra linda Colombia ha sido víctima de la violencia de la guerra por todos sus frentes, ha llorado muertos de todos los bandos, ya le entrego 2 hermanos y 1 novio a la guerra, ahora le entrega 1 hijo a ese monstruo que parece exigir sacrificios para que los que vivimos en la ciudad lo sintamos muy lejos y distante.

Vea que interesante.
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