Historias del cotidiano: El hijo ausente.

Buenos días este es el ultimo historias del cotidiano del 2023 pero aun me queda otro articulo para publicar antes de que se acabe el año, el de hoy si les prometo que no es una historia triste, ya que en una conversación tomando un café el 24 me dijeron «también hay historias felices en el cotidiano» por lo que me esforcé buscando una.

Les recomiendo leer la historia de hoy escuchando esta canción.

El hijo ausente

Quien iba a creer que me iba a demorar tanto para volver a ver las luces de la Perla, salí de mi Pereira del alma hace unos 17 años siendo un niño creyéndose adulto, con tan solo 18 años me fui para USA pasando por el hueco, cuando ese parche no estaba tan caliente y era mucho más tranquilo pasar, me fui dejando una niña de meses, paulina mi hija, una novia a la que le prometí que iba a mandar por ella pronto pero fue algo que nunca se pudo. Crecí en un barrio con nombre isla muy famoso en la ciudad, era un muchacho juicioso pero que me gustaban las malas juntas y eso en el barrio era lo que sobraba, andar con ellos daba esa sensación de creerse malo, estar metido en negocios, mover plata pero no era mucho lo que hacíamos, fumábamos marihuana en la cancha y de vez en cuando le hacíamos algún mandando a los duros que estaban relacionados con la famosa cordillera de eso no pasabamos.

Mi madre si que sufrió conmigo en esa época, de los 15 a los 18 ella creía que me iban a matar en cualquier momento, pobre cucha, ella trabaja de sol a sol por llevarnos comida a la casa, se la guerreó sola porque mi papá como en el chiste se fue a comprar la leche y no volvió. Entonces ella nos crio sin ayuda de nadie a mi hermana y a mí, de los dos yo siempre fui el rebelde, mal estudiante pero nunca fui mala persona tanto así que el día que me pasaron un fierro en el parche me pegue el susto del mundo, nunca más quise volver a tomar uno, también para eso época estaba enamorado a más no poder, la noviecita del colegio, Natalia la mamá de mi niña, a nosotros nadie nos conto métodos anticonceptivos, aprendí de los condones porque los parceros del parche compraban pero en un día de calentura no había ni un peso para comprar uno, nos fuimos sin miedo a nada, 9 meses después llegaría esa niña que me salvaría la vida.

Tenía yo 18 años recién cumplidos una niña de brazos a la que no le podía comprar ni un pañal, posibilidades de estudiar no habían, a duras penas me había graduado del colegio, me senté en la misma banca de siempre a prender una bareto, cuando sufrí un momento de esos que se ven pocas veces en la vida, algo parecido a una iluminación, más o menos como cuando los del águila descalza dicen «espíritu santo ilumíname marica» y justo en ese momento sentando en esa banca solo me ilumino.

Resulta que mi papá había tenido un medio hermano ósea un tío mío que hace años se había ido siguiendo el sueño americano, en alguna visita a Colombia fue a vernos que para conocer a los sobrinos, como yo estaba en colegio y me enseñaban sistemas me dijo que le ayudara a mandar unos documentos vía correo electrónico al trabajo en estados unidos, nunca más supe de el desde esa visita pero yo quede con la dirección de correo que el me había dado, entonces en ese momento no se si fue efecto de la marihuana o del espíritu santo que me ilumino pero me fui corriendo para el café internet del barrio y le escribí pidiéndole ayuda para irme a trabajar allá, yo no esperaba mucho porque yo simplemente era un desconocido en su vida con el titulo de sobrino pero para sorpresa mía me contesto que me ayudaba.

Por eso termine yo en la USA el me presto todo el dinero para irme hasta México, me acuerdo mucho de ese día en el aeropuerto, mi mamá, mi hermana, Natalia y Paulina de meses, no se sabe cual de las 4 estaba llorando más, yo las alcanzaba a ver mientras iba caminando a sala de espera, a todas les prometí que iba volver rápido, en mi mente yo conseguía papeles fácil, pero pasaron años y años sin papeles, Natalia me espero enamorada como 2 años dizque siendo novios a distancia, hasta que un día se mamo dejando me pero yo la entiendo, en la USA yo me dedique a trabajar como burro en construcción porque mi tío tenía una empresa llena de latinos.

Comencé como obrero raso pero fui aprendiendo rápido por eso me iban subiendo cada vez más de rango lo que significaba que iba ganando más dólares, yo acá vivía con lo mínimo porque todo lo mandaba para Colombia, logre comprarle a mi mamá una casita, pagarle un buen colegio a Paulina, hasta le mandaba dinero a Natalia para que se comprar sus cosas, pero seguía sin cumplir mi promesa porque sin papeles venir a Colombia era nunca volver a usa, mi mamá todo los días le prendía una velita a la virgencita para que me iluminara, hasta que este año se me hizo el milagro, por eso voy acá en un avión pensando en todo lo que quería hacer cuando llegara, lo primero es que quiero llevar a toda mi familia a comer frisby porque eso era el lujo que mi mamá nos podía dar cuando le llegaba la quincena, no se que hubiera sido de mi si me quedo en Colombia pero si se que Paulina cambio mi vida.

Ahora por fin voy a dejar de canta solo en Miami el 31 de diciembre llorando con un trago de ron en la mano

17 años despues estoy a punto de llegar a mi Pereira, me fui siendo un niño ahora no estoy viejo pero si más sabio, vuelvo a ver a mi madre a punto de pensionarse gracias a Dios, a mi hermana que ahora es profesional porque le pude ayudar a pagar la u, hasta en mi ausencia del Depor salió campeón, vuelvo con ganas de vivir una navidad como la que extrañe todos los diciembres, hasta si Natalia se descuida la reconquistó porque a pesar de todo siempre la tuve en mi corazón

Está historia es la muestra de todo lo que han hecho cientos de Miles de migrantes colombianos que se la han luchado por su familia, una historia con final feliz para terminar este 2023, los dejo sin antes desearle un feliz año, que disfruten con su familia, piense en todo lo afortunados que son por la gente que tienen a su alrededor.

Nota: si no han visto lo del águila descalza acá de las dejo para que se rían un rato.

Deja un comentario