Historias del cotidiano: 8 y 30 PM.

Buenos días, después de una historia con final feliz y un artículo reflexivo vamos a comenzar el año de forma muy fuerte, realmente me toca advertirles que están a punto de leer una de esas historias que conmueven el alma, solo lo(a)s Pereirano(a)s de 30 o más años pueden recordar estos sucesos, también les advierto que solo parte de la historia es basada en hechos verídicos sacados de los artículos periodísticos de la época, el resto es netamente una recreación literaria de lo que pudieron ser las últimas horas de una madre y sus hijas.

8:30 Pm
Alicia: Como es de extraño el tiempo, siento que estoy cayendo al vacío hace mucho rato, tanto así que en la caída he podido hacer una reconstrucción de mi vida, de estos apenas 26 años, de este día tan largo que parecía nunca acabar, de mi mamá solo pienso en todo lo que va a llorar, de mis niñas, bendito Dios me perdone por lo que hice pero era lo mejor para todos, de alguna forma teníamos que huir de ese monstruo, aún recuerdo con dolor del primer día que me pego, siento aquel golpe cada que pienso en eso.

Yo crecí en una familia humilde mis papás se vinieron del campo para Pereira porque eso allá estaba muy peligroso, mi papá se dedicaba a descargar bultos en la galería de la 17, mi mamá ama de casa, yo llegue acá ya entrando en la adolescencia, para lo único que nos alcanzaba era para una casita en Kennedy, un barrio cerca del centro de la ciudad, lo que más me llamo la atención fue que cuando llegamos estaban levantando el viaducto, yo venía de una vereda donde la casa más alta tenía 2 pisos, entonces ese puente me parecía una maravilla, era impresionante lo alto que era, lo bonito, era una atracción extraña como hasta sobrenatural. Llegue a terminar el colegio porque mis papás querían que yo fuera por lo menos bachiller para que entrara al SENA con la ayuda de Dios, estudie en la normal superior cerquita del parque la libertad, allá fue donde conocí al Jhon, los dos estábamos atrasados, el por perder años, yo porque no pude estudiar 2 años en la vereda, éramos los más grandes del salón.

Jhon siempre estuvo involucrado en malos pasos, era el que llevaba la marihuana al colegio para que los demás probaran, le gustaba juntarse con los de la olla de San Judas porque allá tenía un primo, pero conmigo siempre fue un amor, me daba dulces, regalos, hasta canciones me dedicaba, tanto que me logro convencer de que fuéramos novios, yo me gradué del colegio, Jhon nunca termino, trabaje juiciosa por unos años mientras que el seguía con sus cosas raras, yo no preguntaba mucho, solo sabía que el todo el tiempo andaba armado, hace como 4 años me dijo que nos fuéramos a vivir juntos que él quería una familia que me saliera de trabajar, yo enamorada me fui con él a vivir en unos altos ahí mismo en el barrio para no estar tan lejos de mis papás, yo me dedique a ser ama de casa como mi mamá.

Los primeros meses de convivencia fueron buenos, quede en embarazo de mi primera hija Luisa Fernanda, pero a los seis meses de estar yo en recuperación del parto me pego, era un viernes por la noche el llego borracho a la casa y como empericado, se enojó porque yo no tenía la comida lista, comenzamos a discutir hasta que me dio un puño diciéndome “para que aprenda a respetar” yo quede como en shock, solo me puse a llorar, al otro día llego con flores y un oso de peluche para que lo perdonar, que eso no iba a volver a pasar.

Él siempre fue como malgeniado pero en la casa nunca falta nada, siempre hubo buena comida, era como perro pero yo me le aguataba, cuando luisita tenía como 1 año me di cuenta que tenía otra por eso me fui para la casa de mi papás como 2 meses hasta que llego con una parranda vallenata a dedicarme un osito dormilón, yo lo perdone, aunque las cosas fueron empeorando, el comenzó a llegar muy tarde a la casa, casi siempre borracho, el maltrato fue aumentando pero dentro de mi seguía creyendo que él iba a cambiar, yo realmente siempre estuve muy enamorada, me pego como en otras dos ocasiones pero siempre al otro día se aparecía con algún regalo para mí y para la niña entonces yo lo perdonaba.

Cuando luista tenía como 2 años yo quede otra vez en embarazo, otra niña mi bebe Angi Daiana, el problema es que él se comenzó a poner más violento, más agresivo, consumía más droga, llegaba cada vez peor a la casa, la semana pasada tuvimos una discusión y me pego frente a las niñas, ahora en la tarde le dije que me iba a ir para la casa de mis papás y me dijo “usted sale de acá muerta y las niñas también porque yo nunca las voy a dejar” y coloco el revolver arriba del comedor, el salió a comprar trago como a las 6, yo aproveche para volarme con las niñas, comencé a caminar sin saber para dónde coger porque mis papás andan en la finca de un tío, subí a la iglesia de la Valvanera, ore un rato pero yo solo podía pensar que ese monstruo nos iba a matar o que fijo me mandaba a matar a mí y se quedaba con las niñas, yo tenía la mente en blanco, tome rumbo al viaducto luista todo el camino me pregunto “¿para dónde vamos? ¿Papá también va?”.

Ya en las barandas del viaducto encontré la respuesta, prefería que todos nos muriéramos antes de que ese hombre nos matara, entretuve a Luisita haciendo que mirara un carro y tire a Angi sin pensar antes de que Luisita viera, luego carge a Luisa, la tire antes que pudiera decirme algo, alcance a escuchar los gritos de ella y luego me tire yo, yo siento que llevo cayendo horas pero en realidad han sido segundo, solo espero que Dios me perdone pero no podía dejar a mis hijas en este mundo tan cruel que cada día se pone peor, ojala que en el cielo nos volvamos a encontrar.

A las 8 y 30 PM de un 17 de enero del 2002 Alicia acabo con su vida y la de sus dos hijas, nunca hubo una respuesta de cuál fue el motivo para su suicidio, los medios de comunicación de la ciudad solo aludieron a problemas amorosos, solo se sabe que acudió a la iglesia antes de cometer este acto, esta historia me ha llamado la atención desde que la conozco y para mi es de las más fuerte de nuestra ciudad, trate por mucho tiempo de encontrar a familiares de Alicia sin éxito alguno por lo que decidí darle una historia a aquella mujer que en un enero alarmo al país.

Los dejo por el día de hoy deseándoles un muy bonito 2024.

Les dejo estás sabias palabras del maestro Eduardo Galeano sobre la violencia contra la mujer.
El recorte en el tiempo de aquella notícia.

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