Buenos días, hoy les traigo una de esas historias sin final feliz, ni auto conclusiva, de celos, violencia, hasta amenazas de muerte, de esas veces donde la violencia intrafamiliar es en contra de un hombre y también de esas donde no se denuncia por miedo a la burla:
Pedro Navaja

Hola mi nombre es pedro, tengo 63 años, soy divorciado con una hija de casi 30, una exesposa que no quiere saber de mí y mi última novia me quería matar, esto es de lo que vamos a hablar hoy. Hace unos años me mude después de mi divorcio a Pereira, termine acá porque una de mis hermanas lleva muchos años en la perla del otun, yo estaba bastante perdido en ese momento de mi vida, se acababa de terminar mi matrimonio, estaba sin trabajo, no tenía en que caerme muerto, por eso mi hermana me tendió una mano.
Yo venía de haber vivido en bogota por muchos años en donde trabajaba en oficinas de abogados a pesar de que yo nunca estudie derecho, después tantos años en ese gremio aprendí mucho, sobre todo que tenía conocimientos que ni la mejor universidad brinda, por eso cuando llegue a Pereira no dure mucho tiempo desempleado y me contrataron fácilmente en una oficina del centro de la ciudad, además ya con un sueldito fijo me podía ir a vivir a un apartamentico, no era grande o lujoso pero por lo menos era mi espacio donde sentía que no iba a incomodar a nadie, esta época para mí fue bastante difícil, la transición de tener una familia a ser un hombre soltero en una ciudad nueva me pego duro para rematar el lugar donde entre a trabajar era dominado por solo mujeres, de 30 empleados que éramos solo 3 o 4 eran hombres por lo cual mi círculo social estaba bastante limitado.
Mi día a día se convirtió en una rutina bastante monótona, del apartamento a la oficina de la oficina al apartamento pero los fines de semana era donde más sentía el golpe de la soledad, solo me dedicaba a tomar cerveza y a uno de los dos vicios que considero que tengo el cigarrillo, fumaba como si no hubiera un mañana, del otro vicio les hablare más adelante, ya no sabía qué hacer para entretenerme por lo que un viernes después de la oficina decidí irme para una fuente de sodas en el sector de la libertad, dicho sector es la zona de tolerancia de Pereira y las fuentes de soda son una combinación rara de burdeles con tabernas o restaurantes, es un lugar donde de manera directa no se ejerce la prostitución pero si buscas vas a encontrar una mujer que te ofrezca esos servicios, además tienen una peculiaridad mayor las meseras son las famosas coperas.
La diferencia de una mesara normal con una copera, es que la copera se sienta a beber contigo a cambio de una propina, además por una propina aún más grande también se puede ir contigo para una parte más privada, ustedes entenderán, en medio de mi soledad eso era perfecto para mí, ya que mi otro gran vicio eran las mujeres, de hecho eso fue lo que me consto mi matrimonio. Realmente esa noche simplemente buscaba una mujer con quien hablar, la interacción con mis compañeras de oficina era mínima porque yo estaba como aislado en esa oficina, la soledad me estaba ganando afortunadamente desde que entre a la fuente de sodas hubo una mujer que me robo toda la atención, era rubia de 160 aproximadamente pero con unos tacones como de 10 centímetros, ojos verdes, de más de 30 años, por lo que espere con ansias a que se me acercara a preguntar que quería tomar y ella lo hizo pronto, esa noche se sentó conmigo a escuchar todas mis desgracias mientras que yo me tomaba una botella de ron.
Quede con ganas de saber más de esa mujer, la quería para mí pero no solo por un ratico por lo que comencé a ir casi a diario al mismo sitio, ella siempre me atendía de manera amena, de a poco en poco me fui ganando su confianza o más bien eso ella me hacía creer porque ahora que lo veo creo que era al contrario, yo creía que la estaba conquistando pero ya no creo que fuera así, ella me comenzó a aceptar salidas fuera de su lugar de trabajo, creía que yo era una persona importante por la oficina en que trabajaba, hasta que un día acepto ser mi novia o como ella decía mi mujer.
Al principio todo era normal, ella seguía trabajando en la fuente de sodas, yo seguía con mi vida, le daba regalos de vez en cuando y salíamos mucho cuando ninguno estaba en horario laboral, cuando menos pensé ya estaba viviendo conmigo, eso sí siempre fue muy celosa pero yo solo pensaba que lo normal como todas las mujeres, desde que comenzamos ella me pedía dinero, yo no ganaba mucho pero le daba, que para las uñas, el pelo, comprarse algo y así pero cada vez fue pidiendo más, hasta que casi todo mi sueldo se iba en ella, comencé a pedir prestado en toda parte para poderle seguir los caprichos, llego el momento en que ella era quien se quedaba con mi tarjeta bancaria.
Yo vivía endeudado porque ella era la que tenía mi sueldo, algunos días que no me alcanzaba ni para un almuerzo por lo que algún compañero de oficina me prestaba siendo consiente que probablemente no les iba a pagar, pero yo no quería perder a esa mujer, aunque las cosas fueron a peor, ella me comenzó a celar con mis compañeras de oficina, decía que acá alguna me iba a robar, un día una compañera que usaba una loción muy fuerte me dio un abrazo por lo que el olor se me quedo impregnado en la ropa entonces cuando llegue al apartamento comenzó la guerra, me insulto, me dijo de todo hasta que dentro de un ataque de ira cogió los uniformes nuevos que me habían dado en la empresa y los corto todos. Desde ese momento le tuve miedo por lo que me volví aún mucho más dócil con ella, justo para esos meses en la oficina me iban a sacar a vacaciones por lo que le dije que me iban a dar una “nueva tarjeta” del banco porque la que tenía era muy vieja, quería recuperar el manejo de mi sueldo.
Entonces aprovechando mis vacaciones fui al banco, bloquee la tarjeta vieja y saque una nueva que se la di a guardar a la jefe de personal de la oficina porque sabía que si ella me la llegaba a ver me iba a quedar sin el sueldo además del dinero que me había pagado adicional de vacaciones, solo fueron 15 días que aprovechamos para estar juntos pero ella todos los días me pedía dinero, yo todos los días le sacaba una excusa diferente, hasta que justo el día antes de entrar a trabajar otra vez se enojó, me insulto de nuevo diciéndome “poco hombre, tacaño, machucho” y viendo que yo no le iba a entregar dinero salió del apartamento pero volviendo a los minutos con un ladrillo en la mano para tirármelo en un pie, me lo fracturo. Yo me fui para urgencias y ella llego allá muy arrepentida, la perdone, por la fractura me dieron 1 mes de incapacidad entonces fue otro mes más fuera de la oficina, esta vez sí acepte ir al banco con ella, saque una nueva tarjeta para entregársela.
Ya con la entrega de la tarjetas las cosas se volvieron a calmar, eso si no tenía ni para comprarme un tinto pero ella estaba tranquila, me recupere de la fractura para volver a la oficina y justo volvía para mi cumpleaños, mis compañeras de oficina eran las únicas que me celebraban algo por lo que estaba muy emocionado, llegue ese día a trabajar de manera normal, entre todos recogieron para comprarme una torta y me firmaron una tarjeta deseándome feliz cumpleaños, en esa tarjeta la compañera más joven de la oficina coloco “Bebe feliz cumpleaños” algo que me pareció normal, se terminó mi jornada laboral por lo que me fui para el apartamento a encontrarme con ella con la esperanza de que me fuera a celebrar algo pero cuando llegue lo primero que hizo fue quitarme la tarjeta para revisar una por una las notas, hasta que llego a la que decía “bebe”, se armó la guerra de nuevo me dijo que si es que yo tenía otra, que si en la oficina no sabían que tenía mujer y termino la discusión diciendo “mañana me voy con usted para enseñarle a no quitar maridos a esa otra”.
Muy puntual estábamos al otro día en la puerta de la oficina esperando que abrieran, por el lado paso cada una de mis compañeras menos la involucrada en el problema porque ella llegaba muy temprano por lo que yo sabía que ya estaba adentro, yo no había visto pero mi mujer tenía guardado una navaja en el bolso, cuando abrieron las puertas de la oficina ella entro como alma que lleva al diablo a insultar a la otra fue tanto el show que los jefes se dieron cuenta y tuvieron que venir a sacarla antes de que pasara a mayores, yo con mucha pena trabaje ese día sabiendo a lo que me atenía cuando volviera a casa, por lo que decidí mejor irme para donde mi hermana sin llegar al apartamento pero al día siguiente tenía que ir a trabajar normal y allá me estaba esperando ella, justo a las afueras de la oficina con la navaja en la mano dispuesta a acuchillarme menos mal yo madrugue mucho más de lo que ella pensaba a la oficina por lo que fui el primero en entrar.
Mis compañeras de oficina al verla afuera me dijeron que me escondieran y llamaron a la policía, yo me escondí mientras todo esto pasaba en el archivo de la oficina, apenas abrieron las puertas para atención al público ella entro corriendo a buscarme pero al no encontrarme insulto a toda mujer que se encontró, a la pobre de contabilidad la insulto diciéndole “chichon de piso” hasta que llego la policía y la sacaron aunque ese día el tormento no acababa, ella se la paso todo el día asediando la oficina a ver si lograba verme, solo se le veía cuando pasaba con la navaja en la mano, ante esta situación mis compañeras estaban muertas de susto, ese día a la hora del almuerzo todos nos quedamos encerrados, viendo la situación mi jefe me llamo a la oficina de él diciéndome que era mejor que presentara la renuncia porque estaba en riesgo la integridad de las demás compañeras a lo cual acepte, ese día lograron sacarme escondido en el carro del esposo de la directora, es día me quedé sin trabajo y sin novia, me toco esconderme en la casa de mi hermana por varias semana, ella al no poder dar con mi paradero procedió a romper con todo lo que había en el apartamento y dejarlo abandonado, yo decidí volver a Bogotá.
Mi hija y exesposa fueron las que me dieron la mano para salirme de esa, donde esa mujer me encuentre me mata pero ahora menos mal puedo contar la historia, a bueno y como dato ese día era 14 de febrero, San Valentín, desde eso mi familia me coloco pedro navaja porque casi quedó como el personaje de la famosa canción de Rubén Blades, asesinado a manos de una «copera».
Nota: La compañera de oficina de pedro que le coloco “bebe” en la tarjeta de cumpleaños es la protagonista de otra de nuestras historias, para ser precisos la del amor y el diablo.