Buenos días la historia de hoy es triste pero de la vida real, hace parte de otras tres historias las cuales comenzamos con la historia sobre el mono, son las historias de tres muchachos de barrio cuyas vidas se conectaron, la de hoy tienen dos canciones que les recomiendo que las escuchen, sobretodo la del final.
Bedoya
11 y 15 PM alguien grito “NO LO HAGA” seguido de varias detonaciones que se dirigían a un grupo de jóvenes que acababan de terminar un partido de futbol, estaban tomando gatorade que le acababan de ganar en una apuesta al equipo contrario, en medio de ellos resaltaba un centra muy habilidoso, bedoya un tipo grande de 1.90 que pesaba más de 100 kilos, lo que sorprendía de él era su habilidad con el balón, era un calidoso como dicen en la calle, un diez es un cuerpo grande que parecía tosco pero era todo lo contrario, de niño siempre quiso ser delantero pero a medida que se iba estirando iba siendo relegado cada vez más atrás en la cancha, de delantero paso a media punta, luego a volante de creación pero se fue de central para cederle el puesto a uno de sus grandes amigos en el equipo del colegio, el mono que era un diez por naturaleza y como dice una canción de las pastillas del abuelo la pelota siempre al 10.
Bedoya creció en un barrio humilde, nunca supo quién fue su papá porque lo mataron cuando él tenía meses de nacido, su mamá tenía una venta de arepas en la esquina de su casa con la que lo levanto y bastante costoso que salió debido a su talla, constantemente necesito que le compraran ropa nueva porque le duraba solo meses, los tenis tocaba buscar quien se los trajera de Estados Unidos o quien le dejara unos de segunda en buen estado porque para el tamaño de su pie no se encontraban en Colombia, su pasión más grande era el futbol desde niño fue el escape a los problemas en su casa, era la forma de irse de esa realidad tan gris que a veces vivía, por el futbol conoció a sus dos grandes amigos el mono y pinky.
Bedoya estaba teniendo días duros en su vida hace unos meses habían matado al mono algo que lo afecto mucho porque al no tener hermanos encontró en sus dos grandes amigos dos hermanos de la vida, trataba de reunirse con pinky lo más que podía pero cada quien tenía sus ocupaciones, él trabaja en seguridad y tenía un niño de 4 años, mientras que pinky estaba estudiando en la UTP, ese día él se levantó pensado en dos cosas la primera era que necesitaba buscar dinero para mandarle a la mamá del niño ya que lo iban a entrar al jardín , la segunda era que al otro día iba a tener su tradición desde que estaba en el colegio de tomarse una cerveza con sus amigos pero ahora solo eran pinky y el.
Ese día temprano fue a trabajar al centro comercial donde lo había asignado por parte de la empresa de seguridad, por su corpulencia lo solicitaban mucho ya que imponía respeto, algo que también le pasaba en el futbol como central, a eso del medio día hubo un problema, pillaron a un muchacho tratando de robar el celular de una empleada de una tienda, bedoya con su compañero fueron por el para tenerlo en las bodegas fuera de la vista del público mientras que llegaba el cuadrante por él, lo que se solía hacer como “protocolo” era pegarles una muenda a los que pillaban robando porque sabían que los iban a soltar rápido entonces así por lo menos quedaban sin ganas de volver a hacer lo mismo en el centro comercial, pero ese día a Bedoya le dio pesar era un niño de unos 15 años el que acaban de detener, se le notaba el miedo en su cara, sabía que con su sola presencia ese niño había aprendido la lección, se le notaba el pavor al mirarlo por eso no dejo que le pegaran.
Salió de su trabajo para su momento más feliz por esos días, jugar futbol, en la cancha se le olvidaban todos sus problemas, mientras que la pelota rodara él iba a estar bien, un partido reñido era la semifinal de uno de los torneos amateurs con mayor nivel de la región, iban en el minuto 85 y Bedoya había tenido encontrones con el delantero del otro equipo que estaba desesperado porque no lo había dejado hacer nada, al delantero le quedo una oportunidad de gol clara pero Bedoya se barre justo a tiempo para evitar el gol, el delantero lleno de rabia empuja a Bedoya, se iba a armar la pelea ambos equipos se pusieron a la defensiva Bedoya estaba listo para acabar al otro jugador pero respiro dos veces y pensó en el mono que en ese tipo de situaciones lo hubiera calmado para no cometer una locura, para Bedoya todo había quedado ahí en la cancha.

El delantero se desapareció cuando el árbitro pito el final del partido, Bedoya junto con su equipo se quedaron hablando mientras que tomaban los gatorades producto de la victoria, contaban la historia de como el mono había perdido la vida por culpa de una mujer, justo cuando Bedoya estaba guardado todo para irse escucho los gritos desesperados de una joven diciendo “NO LO HAGA” fue lo último que escucho, dos tiros acabarían con la vida de Bedoya, apenas tenía 22 años, aquel muchacho con el que tuvo problemas en el partido no dejaría todo en la cancha e iría a su carro a buscar un revolver, aquel muchacho tenía de profesión sicario.