Historia del cotidiano: los muchachos del barrio- las tres tumbas.

Buenos días, con la historia de hoy terminamos las tres historias de ese grupo de amigos que refleja lo absurdo y violento que puede ser nuestra sociedad, tres jóvenes cuyas vidas pudieron ser como la de millones en nuestro país.

La historia de hoy va a tener varias canciones que les recomiendo que escuchen, sobretodo está para iniciar.

Las tres tumbas.

“Llego Laura, llego laura” grito caco desde la esquina del barrio a los muchachos de la cancha que como en un acto de magia desaparecieron en un parpadeo solo quedaron unos cuantos, los más fieles a Pinky quien yacía en el suelo desangrándose, gritaban desesperados por ayuda a sus enemigos naturales, la policía, que había llegado en una radio patrulla y dos motos, les pedían a gritos que subieran a Pinky a la patrulla que no les dejaran morir al parcero, dos de los policías levantaron como pudieron al herido para salir con el rumbo al hospital de Santa Monica mientras que los demás iban por los culpables de este derramamiento de sangre en un terreno de paz porque la regla de oro de la olla es que allá no se pueden hacer daños.

El barrio era pequeño, dos calles en forma de una L que se unían al final en una cancha de cemento y una cañada, lleno de gente trabajadora pero también de historias escalofriantes, pues en ese barrio vivió el mismo Garavito y muchos de los muchachos de la olla lo alcanzaron a conocer cuando niños, incluso se dice que algunos cuantos niños del barrio desaparecieron a manos de aquel monstruo, hasta existía el mito de que detrás de la cancha justo donde se formaba un pequeño claro de la cañada el monstruo había enterrado a varias de sus víctimas pero que la policía nunca quiso ir a verificar, ese claro se volvió la base de operaciones de los pelaos del barrio, jóvenes que habían crecido sin muchas oportunidades, la mayoría habían ido al mismo colegio el Pablo Sexto que quedaba a solo unas cuadras, allá fue que casi todos se volvieron amigos.

En el combo del barrio había de todo, desde jóvenes profesionales, hasta algunos cuantos que habían elegido la calle como profesión, siendo estos los que fundarían la olla de los máguanos como les conocían en los bajos mundos, cuidaban la barrio como quien cuida su tierra, tenía sentido de pertenencia de donde venía, no eran buenos pero tampoco malos, simplemente buscaban como sobrevivir en la selva de pavimento, entre ellos estaba Pinky quien estaba entre los sanos de aquel combo tan grande, él era un apasionado por el futbol a mas no poder, por el futbol había conocido a sus dos grandes amigos, el mono y bedoya a quienes habían matado en menos de un año, por eso Pinky comenzó a visitar más a los máguanos.

Pinky era un muchacho de contrastes, un sujeto de esos raros de ver, con una inteligencia lógica que predominaba la cual se notaba al hablar con él pero que luchaba contra su lado más pasional, ese lado que sacaba el futbol, desde muy niño entro al barrismo siendo parte de los del sur, hincha a más no poder de su único amor, atlético nacional, recorrió todo el país desde los 13 años siguiendo al verde, conoció todas las canchas de Colombia, incluso algunas de sudamericana, pero también perdió a muchos amigos en carretera, el barrismo es un mundo peligroso donde la gente se acostumbra a convivir con la muerte, por eso aunque Pinky extraña a sus dos amigos del alma para él ya era un tema familiar la muerte, pero dentro del mundo de futbol Pinky se volvió un hincha diferente, cansado de tanta muerte y violencia comenzó un proceso de barrismo social, el cual consistía en tratar de educar más a los muchachos nuevos que entraban a la barra, en hacer obras en los barrios, recolectar ayuda para los que más lo necesitaban. Pinky aprendió que no valía la pena perder la vida por una camiseta de futbol, un trapo de la barra o una discusión absurda y esto fue lo que quiso comenzar a predicar en su día a día, se volvió un pacifista en un mundo de violencia.

¿De dónde sale tanta nea?
El barrio es un imán

Ese día los pelaos del barrio lo habían invitado a tomar cerveza en la cancha, el andaba con ganas de celebrar porque justo termino los parciales finales de la u, pasaba al último semestre de ingeniería industrial, Pinky llego a la chanca a eso de las 4 de la tarde habían más de 30 muchachos, los del barrio convocaron a todo el mundo, entre esos estaba los de siempre, el gordo, caco, michi y un man que a él no le daba buena espina, el David, un hijo de papi y mami con ínfulas de malandro. La tarde fue cayendo junto con las botellas de cerveza acompañada de la marihuana, con la entrada de la noche el ambiente se puso más denso porque comenzó a llegar más y más gente, al redor de las 3 am se formó el primer güiro como dicen en la calle, el David acusaba al gordo de habérsele robado la candela, por lo que se iba a armar la pelea, pero Pinky intervino le dijo a David que se fuera, que él estaba muy soplado, que el gordo tenía respaldo y no calentara el parche sin necesidad.

David arranco en el carro, loco, tomado, soplado con coca, las cosas se habían calmado Pinky apago el primer incendio pero no el ultimo, a eso de las 7 am cuando el barrio se estaba despertando y los  muchachos seguían en la cancha llego David de nuevo con otros dos pelagatos, el llevaba un cuchillo en mano, iba derecho a matar al gordo, Pinky fue el primero en ver la acción por lo que salió corriendo a detener a David de hacer alguna locura pero este no quería ser detenido y sin mediar palabra le mando una puñalada a Pinky justo en el corazón, el gordo al ver a su amigo caer levanto a David con una mano para ahorcarlo, mientras que este como podía le tiraba puñal, fueron más de 20 heridas que le hizo, pero el gordo lleno de rabia no lo soltó ni un segundo, justo en el momento que el gordo estaba a punto de matarlo grito caco desde la esquina “Llego Laura, llego laura” el código de la olla para la policía.

Cuando la policía llego la cancha solo era sangre, pinky estaba en el suelo, el gordo herido pero luchando y David asustado a punto de morir, el gordo junto con pinky salieron para el hospital en la patrulla, David para la UPJ detenido, ese domingo los muchachos del barrio rondaron las afueras del hospital Santa Mónica todo el día, hasta que a eso de las 3 de la tarde salió un médico a decirles que el gordo estaba fuera de peligro pero que pinky había muerto, solo tenía 22 años, a los 3 días lo enterraron, su despedía fue de carnaval porque toda la barra estaba alentado como si estuvieran en el estadio en un clásico Nacional vs Medellin, cientos de hinchas de la ciudad fueron a darle su adiós, junto con ellos estaban los muchachos del barrio llorando a su amigo, fue enterrado en el cementerio de la 36 donde reposan sus 3 grandes amigos, el mono, bedoya y Pinky otra vez se vuelven a encontrar como cuando jugaban fútbol en el equipó del colegió, ahora son 3 tumbas que ya tienen marcadas las dos fechas entre los nombres, , Pinky fue graduado póstumo de ingeniería industrial y un trapo de los del sur ahora lleva su nombre.

El entierro de Pinky fue multitudinario y como en el estadio, todos iban de verde.

Las historias del barrio siempre van a dar mucho para contar porque nos ayudan a reflexionar que en un país donde es tan normal la violencia no hace falta ser malo para terminar asesinado.

Mi abuelo decía vivir tantos años también es ver morir a muchos.

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