Buenos días, la historia de hoy es real en dónde el nombre de la protagonista no pude ser revelado por seguridad, son los hechos sucedidos que paralizaron a Pereira el 5 de mayo del 2021.
Ya se cumplen 3 años desde aquella noche vi pasar la vida frente a mis ojos, para esa época yo era mucho más joven, estaba en la U, específicamente la UTP, cuando entre a estudiar solo me tocaron 3 semestres presenciales porque llego el famoso Covid, entonces como millones de jóvenes en el mundo me toco la virtualidad en la educación, fueron 6 meses de cuarentena total debido por ese virus que llego procedente a Colombia por una mujer que había pasado vacaciones en Milán y se había contagiado de una turista china, seguidos de otros 6 más donde mis papás eran los más paranoicos con la enfermedad pero con justa causa porque mi abuela fue de las primeras víctimas fatales en la ciudad, por esto mi vida social fue nula por más de 1 año, no podía salir, ni ver a mis amigas, incluso la relación de 2 años que había tenido se acabó por culpa de la pandemia.
Aunque la historia inicia dos semanas antes de aquel día por los grupos de WhatsApp de la u comenzaron a circular imágenes convocando a marchas porque el gobierno de turno quería hacer una reforma tributaria para obtener más recursos, justo en ese momento donde gran parte del país se encontraba quebrada. Yo nunca había asistido a nada así y la verdad era bastante gallina, cuando en la U salían los capuchos yo era la primera en huir, pero mis amigas comenzaron a insistir que fuéramos a las marchas así nos lográbamos ver, además todas sentíamos que había mucho por lo cual protestar, era un sentimiento de indignación constante frente a todo, les dije a mis papás que un profesor nos había colocado de cubrir las manifestaciones como tarea, esa fue mi excusa para poder ir.
Desde el primer día las marchas fueron multitudinarias, yo creía que solo íbamos a ir los sindicalistas y los estudiantes de la universidad pública como siempre pero no, habían ciudadanos de todas las clases sociales o pensamientos políticos, no era solo la reforma tributaria por la que se salía a marchar la gente, era el inconformismo con todo lo que está mal en esta sociedad, los jóvenes marchando por la falta de oportunidades, los abuelitos por las miserias de pensiones que reciben o que no reciben nada después de tantos años de trabajo, los médicos por el sistema de salud donde se mueren pacientes esperando citas, cada quien salía por esa parte de Colombia que le estaba doliendo, mientras tanto yo iba con mi cámara para tomar foto de todo lo que pasaba, el primer día la marcha fue pacífica solo había un grupo de muchachos que iban atrás de la masa de gente, los de primera línea que “cuidaban” de que el ESMAD no fuera a entrar.
En el segundo día comenzaron los bloqueos, la ciudad se cerró por las protestas en todos los puntos críticos de movilidad, no había como entrar o salir de Pereira sino era caminando, fue con eso que las marchas se comenzaron a volver un campo de batalla al final de cada noche, el ESMAD trataba de romper los bloqueos como fuera y la primera línea resistía, eran cientos de muchachos de los barrios de la ciudad los que se comenzaron a armar para enfrentarse a la maquinaria del estado con escudos y máscaras artesanales, a pesar de todos mis miedos me comencé a quedar para atrapar con mi cámara cada momento que se estaba viviendo, en muchas ocasiones me tocaba correr a lo que diera mi cuerpo por la envestida de los policías en las motos, ellos acababan a bolillo al que sea sin preguntar, solo por el hecho de estar en la calle, Pereira comenzó a tener puntos de batalla citados entre la primera línea y la policía, la pelea siempre comenzaba en el viaducto para terminar en el Olaya o el Victoria.

Mis amigas y yo junto con otro grupo de la misma carrera de la U comenzamos a cubrir las marchas como si fuéramos periodistas, todo lo captábamos en video con la esperanza de que esto sirviera para ayudar en algún momento a mostrar las barbaridades cometidas por la policía, aunque no todos los momentos captados fueron violentos, tuvimos un día en las marchas a todas las barras bravas de la ciudad marchando juntas como si fueras para un partido de futbol, ver muchachos que antes se mataban por una camisa o un trapo abrazados saltando era una muestra que el paro iba por buen camino.

En las marchas comenzamos a ver un muchacho que resaltaba mucho entre la masa de gente porque marchaba bailando, era alegre, vestía siempre de camisas coloridas, era muy conocido en toda la u, además no se juntaba con los de primera línea, a casi dos semanas del país bloqueado se nos acercó temprano en el parque Olaya, era un miércoles y la pelea estaba casada para por la tarde en el ciudad victoria entre el ESMAD y la primera línea, entonces nos habló para invitarnos a que fuéramos al viaducto para que documentáramos una actividad de los estudiantes de Ciencias del deporte, iban a hacer un canelazo en el puente, una actividad diferente después de tantos días corriendo y llorando por el gas lacrimógeno, como la pelea iba a estar lejos ese día decidimos ir allá para descansar.

La tarde transcurrió tranquila, hasta tiempo para leer poesía hubo éramos pocos los que estábamos en el viaducto porque la gran mayoría de gente estaba en el victoria, la ciudad comenzaba a ponerse a oscuras era ese momento donde el día y la noche se encuentran en un limbo después del atardecer, a lo lejos vi dos motos que llegaron, una se quedó más atrás de la barricada artesanal que había, la otra una BWS de color claro parqueo en sentido Pereira Dosquebradas como lista para huir, de esta se bajó un hombre pero no le alcance a ver la cara porque abrió fuego de inmediato contra todos nosotros, lo único que pude hacer fue tirarme al suelo, alcance a escuchar una ráfaga de tiros y por un instante abrí los ojos para observar como aquel hombre daba un ultimo tiro a ese joven de camisas coloridas quien yacía herido en el suelo, ese joven que nos había invitado ese día a compartir con él, con ese último tiro se estaban asegurando de rematar a Lucas, después de eso solo escuchamos como la moto huía.
En el shock del momento me pare corriendo para de manera desesperada comenzar a pedir a gritos ayuda, no caí en cuenta pero yo tenía sangre en la ropa por lo que mis amigas me revisaron alarmadas pero no era sangre mía sino de Lucas que me había alcanzado a salpicar, la ayuda no demoro mucho en llegar, nosotras salimos llorando rumbo a casa, desde ese momento nunca más volvimos a salir a marchas, días después mataron a otro joven al salir de trabajar su pecado era que le daba primeros auxilios a los de primera línea, es la primera vez después de 3 años que me atrevo a hablar de esto, de cómo el estado asesino confabulado con el narcotráfico mato un muchacho que su delito era bailar y de como yo pude haber muerto ese día, en ese puente donde tantas personas han decidido acabar con su vida dando un último suspiro al saltar Lucas dio su último suspiro porque alguien con mucho poder decidió que su vida no valía más que las balas que lo mataron.

Lucas no fue el único asesinado en el marco del paro nacional del 2021, se estima que hubo alrededor de 28 homicidios y muchos de ellos cometidos por la fuerza pública, además según cifras de ONGs aún hay unos 80 desaparecidos, del homicidio de Lucas solo hay 3 personas detenidas dando como autores del asesinato al grupo delincuencial la cordillera pero la investigación tiene muchas incógnitas sin resolver como la posibilidad implicación de miembros de la policía y la llamada del ex alcalde de Pereira a el narcotraficante alias calzones pidiendo ayuda con la seguridad de la ciudad.

