
Buen día, como siempre vamos a comenzar con una vivencia personal para llevarlo a lo general, debido a que está semana hablando con una amiga me dijo unas palabras que quedarían resonando en mi cabeza y fueron «parce es que todos necesitamos ir a terapia», desde que las escuche me quedé meditando sobre como una expresión tan simple como está tenía un sentido tan profundo.
Porque como diría quien fuese mi profesora de metodología de la investigación en la universidad «vamos de lo particular a lo general» comenzando con una vivencia propia que termina en una premisa muy grande y es que todos de alguna u otra forma estamos dañados una hipótesis que termina siendo muy real, pero tenemos la concepción colectiva que ir a terapia es algo malo, a terapia solo van los enfermos o las personas en medio de crisis de salud mental, pero esto es un paradigma erróneo que tenemos.
Pero ¿Por qué tenemos este paradigma? Es sencillos, la cultura occidental es una cultura reactiva no preventiva desde del punto de vista médico, nosotros solo vamos al médico, odontólogo o psicólogo cuando es una urgencia o porque nos sentimos muy preocupados por algo que nos duele o aqueja, en ciertas ocasiones nos sentimos medio inmortales olvidandonos de lo frágil de nuestra mortalidad, por lo cual siempre buscamos reparar el daño más no prevenir el daño, además a eso sumemos el cesgo que tenemos con la salud mental, de la cual la mayoría de la población piensa que solo se deben preocupar por ella los «locos».
Y no podemos estar más alejado de la realidad pues resulta que por más «sanos» que seamos de una u otra manera todos estamos algo rotos, todos tenemos miedos que nunca hemos hablado, cargamos con los miedos transmitidos por nuestros padres y la sociedad, todos tenemos momentos traumáticos que nunca hemos tratado o siquiera contado a alguien, duelos que no hemos podido superar, crisis de vida que no hemos sido capaz de solucionar y todo esto es la razón de ser de la terapia, ayudarnos un poco a sanar, evitar que las heridas sean más grandes, ayudar a que no lleguemos a ese tratamiento reactivo, evitar esas crisis que terminan en urgencias, ser preventivos, por eso todos necesitamos terapia para de una u otra forma ayudar a liberar nuestros demonios, está semana leía una frase que decía «ojalá sanes eso que no le cuentas a nadie» pero resulta que a veces no podemos sanará solos.
Entonces ya ven como una frase tan simple termina siendo algo tan complejo, tener consciencia de nuestro ser y todo lo que lo aqueja es el primer paso, entender que necesitamos ayuda es el segundo, buscar esa ayuda es el tercero. El terapeuta es simplemente una persona que estudió una carrera para que tú le cuentes tus problemas, miedos, traumas o frustraciones y el poderte orientar en la forma de ayudarte más no solucionarlos por ti, es simplemente una herramienta la cual tú vas a poder utilizar, el solo es la primera parte de la terapia, el resto van a ser tareas que te va a tocar hacer por ti, les cuento que por ejemplo a mi en algún momento después de ir a terapia me mandaron a correr y desde ese momento correr se volvió mi terapia.
Aunque después de todo lo que les escribí tengo que ser realista y se que ir a terapia en un país como Colombia es un lujo más que un derecho, por eso la importancia de que exista una política pública de salud mental.
Ya como último espero que como leí esta semana sanen aquello que no le cuentan a nadie y que si sienten que no son capaz de hacerlo solos busquen una terapia que los ayude a curar, les deseó mucha paz mental.
