Buen día, como siempre el artículo comienza con una charla que tuve hace poco con una amiga, la cual se encontraba en una crisis un sábado por la noche porque se sentía sola, lo que ella no sabe es que esa crisis la hemos tenido muchos en estos años tan raros que son los Veintialgo.
Pues resulta que los Veintialgo es esa edad en la que ya no somos tan jóvenes pero tampoco estamos tan viejos y la vida se torna rara en muchos aspectos, uno de esos es el amor, porque comenzamos a ver cómo nuestros amigos formalizan muy rápido las relaciones que tienen, en un abrir y cerrar de ojos gran parte de nuestros amigo(a)s están viviendo con sus parejas o casándose, también gran parte de nuestros amigos (por no decir la otra mitad) está dedicada a vagabundear. Además de existir otro pequeño grupo en el que también podemos estar, que es el de los solos, que están solteros pero sin salir con nadie, porque no es lo mismo estar soltero que estar solo.
Razones para estar sola(o)s hay muchas, todas válidas, en algunas ocasiones necesitamos la soledad para sanar heridas que nos dejaron viejas relaciones, en otras porque simplemente no encontramos a nadie que llene las expectativas que tenemos de una pareja, algunas veces la soledad es simplemente porque no tenemos tiempo para tener pareja (los Veintialgo también es la edad dónde trabajamos mucho y descansamos poco) pero el hecho de ver tanto «amor» a nuestro alrededor en algún momento nos va a afectar, haciéndonos cuestionar «¿Qué estoy haciendo mal?» «¿Por qué no encuentro novia(o) y todos lo hacen tan fácil?» y es normal sentir esto, somos la generación de las redes sociales que a veces pareciera vivir en un really show, vemos la vida de los demás reflejada en fotos, incluyendo el «amor».
Lo que tenemos que saber cómo siempre es que todo en la vida es un proceso, tenemos una concepción muy idílica del amor, como un sentimiento repentino y desbordado duro de controlar, pero la realidad es que el amor es una construcción de día a día, en la cual el primer paso es el amor propio, siendo parte del amor propio apreciar la soledad.
Todos vivimos nuestro proceso a diferente ritmo, lo mismo ocurre con las parejas, por eso no hay que desesperarnos al sentir que no encontramos a nadie, que nadie nos gusta o que no le gustamos a nadie, porque esto nos ayuda a tener en un futuro relaciones más sana debido a que ya sabemos que queremos o que no queremos en nuestras vidas, la soledad es una escuela de la que debemos aprender, por esto disfruten su soledad, aprovechen para sanar, encuentren ese amor propio que nos hace en muchas ocasiones falta.
Si consiguen pareja y se unen al grupo de los que muy pronto se van a hacer vida de «familia» disfrútenlo pero consigan pareja porque es lo que de verdad quieren no simplemente debido a que se sintieron solos.
Si deciden unirse al grupo de vagabundear háganlo pero sin hacerle daño a nadie, dejen las cosas claras, expliquen lo que quieren desde un principio.
De cualquier forma disfruten mucho este paseo llamado vida que solo nos dura un instante.
