Buenos días, hoy de nuevo les traigo una historia del cotidiano, esta no es basada en hechos reales pero sí inspirada en dos hechos que me sucedieron a mi, el primero fue hace unos 4 años donde pude leer la carta de una persona que tiempo atrás se había suicidado y el segundo ocurrió alrededor de hace unos 9 o 10 años donde alguien que de vez en cuando se junta con mi grupo de amigos se suicidó un fin de semana, después de haber compartido una cerveza con nosotros esa misma semana. Esto es una historia que se podría acomodar en el perfil de miles de colombianos que deciden acabar con su vida todos los años, una historia de ficción pero muy cercana de los hechos reales.
Advertencia es un texto crudo para las personas susceptibles o que hayan vivido una experiencia parecida en su familia, leer con precaución
Carta de un desvivido
Hola mi nombre es o era Diego dependiendo de cuando leas esto, es hasta cómico pero no sé en qué tiempo gramatical escribir, ya que si tu la estas leyendo hay dos opciones estoy muerto o vivo dependiendo de qué decisión haya logrado tomar, muy parecido a la paradoja del gato de schrödinger y sí no saben que es te lo dejo para que lo investiguen. Bueno sigamos, esta es la carta de mi muerte o salvación porque en ella voy a tratar de dejar todos mis demonios, esos que me aquejan todas las noches cuando estoy solo y no tengo que aparentar ser una persona feliz pero primero les voy a contar un poco de mí para que entiendan algo de mi contexto.
Entonces empiezo de nuevo, mucho gusto mi nombres es o era Diego, tengo 29 años al momento de escribir esto, vengo de una familia clase “media” de una ciudad de tamaño “mediana” en Colombia, una familia ordinaria de esas donde nadie ha resaltado, como dicen LosPetitFellas en una de sus canciones

Soy lo que los demás consideran una persona “exitosa”, desde que comencé a crecer resalte entre los demás niños por ser muy “inteligente”, los temas académicos se me dieron muy fácil pero nunca me apasionaron, me gradué de la universidad muy rápido y consigue un trabajo de esos soñados, tengo personas cariños a mi alrededor que se preocupan por mí, soy hasta bien parecido más allá de mi ego, pero hay algo que nunca ha estado bien en mi vida, al principio solo pensé que era una persona inconformista, nada me llenaba verdaderamente, todo lo que hacía lo hacía más por la presión de que así debe funcionar mi vida, estudiar, trabajar, conseguir dinero y forma familia, vidas repetidas en la que sacrificas libertad por comodidad pero en la cual yo nunca encaje.
Mi suplicio comenzó en la adolescencia donde simplemente yo no me hallaba con los demás niños, todos los adolescentes son incomprendidos pero de verdad yo lo era más que los otros, no me gustaba nada de lo que me enseñaban en el colegio y me relacionaba con los demás por supervivencia, sufrí de mucho acoso en el colegio por ser el niño inteligente hasta que aprendí a camuflarme con los demás hablando de fútbol o de cuales era las niñas que estaban buenas, en esta época llegaba de clases a llorar sin saber qué era lo que me pasaba pero no me sentía bien, sentía que no debía llorar porque llorar no es para hombres, entonces aparentaba frente a mis papás ser feliz, ser fuerte, de todas maneras ellos no tenía tiempo para estar pendiente de mí, no los culpo, trabajan mucho para que pudiéramos tener una casa bonita y yo pudiera ir a un colegio privado.
Fui pasando como todos los jóvenes de la adolescencia a la adultez de manera normal, me gradué del colegio sin querer volverme a encontrar a esos hps que eran mis compañeros y pase a la universidad pública a estudiar una carrera de esas difíciles de ingresar pero gracias a mi puntaje de ICFES pase de una, conseguí nuevos amigos inteligentes como yo, hasta conseguí novia, pero mi vida seguía mal sin que nadie supiera, en este momento fue donde comencé a pensar que simplemente yo era un inconformista ya que todos podía ser felices con la vida que llevaban pero yo solo era capaz de aparentar serlo.
En algún momento me atreví a contarle a una amiga sobre lo que me pasaba y ella me dijo que era que me faltaba Dios en mi vida, por lo que por un periodo fui a una iglesia cristiana con ella pero mi mente seguía igual, sólo tenía voces en mi cabeza que me hacían pensar en todo lo que podría salir mal en todo momento con cualquier cosa que iba a hacer, es algo difícil de explicar pero es como si alguien te hiciera preguntas constantes sobre cosas malas que te pueden pasar, es como esa sensación que se tiene al salir de casa y pensar si se dejó una ventana abierta o no, eso lo sentía yo con todo lo que hacía, esa sensación de sentir que todo estaba mal o podría salir mal constantemente era lo que me llevaba a esas crisis que vivía solo desde niño.
Alrededor de quinto semestre de carrera vi psicología, en ese momento fue donde pude comprender que lo que tenía era una enfermedad denominada Trastorno de ansiedad generalizada y ya estaba acompañado de la consecuencia del mal manejo de la ansiedad denominado depresión clínica, menos mal para ese momento tenía unos 19 años por lo que ya pude pedir cita medica sin contarle a mis papás porque era algo de lo que ellos nunca me había hablado y no quería que supieran, comencé a tener acompañamiento profesional de una psicóloga pero me recetaban un número de sesiones de terapia determinada y para que me dieran más tenía que iniciar todo el proceso, estuve cerca de dos años así pero me termine cansando y no volví.
En este momento ya estaba en los últimos semestre de medicina, diciéndome a mí mismo “usted es capaz de manejar eso” como ya me creía un médico y había rotado en psiquiatría me empecé a automedicar lo que me ayudó a tener las crisis controladas, eso sí de vez en cuando tenía que aumentar un poco las dosis porque había días donde todo se iba para la mierda y volvía el infierno ardiendo más que nunca, debido a que ese dolor emocional que estaba “calmando” llegaba hasta volver un dolor físico, como si el dolor del alma quebrara el cuerpo.
Por esto me apasiono la psiquiatría era la primera vez que algo de mi carrera me llamaba la atención a fondo por lo que me quise especializar pero mientras que presentaba los exámenes trabaje en urgencias de un hospital de la ciudad, allí vi historias interesantes que me hicieron replantearme mucho lo que hacía y sobretodo la relación con mis padres, la medicina es una carrera que lo vuelve a un como de hierro porque todo el tiempo se está rodeado de la vida y la muerte, más en urgencias pero en un mismo turno vi llorar a una madre por su hijo vicioso que había sido herido por arma de fuego y un trabajador de las empresas públicas llorando por el hijo de otro que había ayudado a rescatar después de que fuera herido con arma cortopunzante, después de ese turno me volví más cercano a mis padres. Les conté de lo que venía sufriendo hace muchos años pero que lo trataba con medicamentos, algo que para ellos fue muy duro de comprender porque yo “tenía todo para ser feliz” por lo que mejor no volví a hablar del tema.
La vida fue avanzando, con cada turno que iba pasando mis crisis iban aumentando, hasta que ya ni los medicamentos me estaban haciendo efecto, era la presión de tener los exámenes para pasar a psiquiatría, era ya noches sin dormir por la ansiedad, donde mi cabeza no quería parar, el infierno se volvía más real, pero por fin pase el examen, ahora era residente para ser Psiquiatra, yo quería explorar todos los misterios de la mente para poder ayudar a los que también viven esto.
Irónicamente en la residencia comencé a experimentar con medicamentos como una forma de querer apagar lo que estaba viviendo, creo que en algún momento empecé a tener cierta dependencia a lo que consumía pero me sentía calmado, aunque todo cambió hace unos 2 meses, donde simplemente colapse sin saber ya porque, ya ningún medicamento me surte efecto, no logro descubrir la respuesta de lo que me pasa en todo lo que he estudiado, me encuentro con una sensación de vacío donde simplemente actuó en modo autómata sin hallar razones para lo que hago a diario, nada me hace feliz, nada me llena, paso noches sin dormir y días enteros sin comer, el único pensamiento que tengo de manera constante es querer acabar con mi existencia para que esto pueda parar. Esta carta la estoy escribiendo en el carro mientras que estoy en una zona lejos de la ciudad donde nadie me pueda encontrar por un tiempo, a mi lado tengo una dosis letal de medicamentos con los que puedo terminar mi vida.
Ya estoy cansado de no poder dormir, de las voces en mi cabeza que simplemente me dicen que todo está mal, de no encontrarle sentido a nada de lo que hago, solo quiero irme a descansar para siempre para poder parar todo, escribo esto con dos motivos el primero como un llamado en generar para cuidar la salud mental, el verdadero éxito en la vida se da cuanto se encuentra la paz y lo segundo es para poder liberar mis demonios con los que estoy teniendo una discusión sobre tomarme las pastillas o no. Si decido morir espero que sirva como un testimonio póstumo sobre la importancia del acceso a la atención a la salud mental de manera eficiente y eficaz, que sean mis colegas los que ayuden a tantos que pueden estar así, si logro vencer en esto para vivir que sea la forma en la cual el mundo se de cuenta que nunca es tarde para pedir ayuda.
Lo que me pasa a mi le puede estar pasando a su vecino(a), su mejor amigo(a), su compañero de trabajo, su esposo(a), cualquiera puede llegar a lo que yo he llegado, por ahora los voy a dejar para seguir viendo el tarro de pastas y pensar en que voy a hacer.
Atentamente
Diego
En la vida real la carta que yo pude leer si tenía una historia muy trágica detrás porque la persona que la había escrito decidió desvivirse tomándose una sobredosis letal de medicamentos juntos con una botella de vino, el final de la historia de diego se los dejo a lo que ustedes quieran creer como dicen LosPetitFellas
