Buenos días, hoy en historias del cotidiano si vamos a tener una de la vida real, todos los nombres en esta historia van a ser cambiados por respeto con sus protagonistas pero es de esas cosas que se podrían repetir en cualquier ciudad de nuestro país, sobre todo con una generación que quiere todo al instante y con un paradigma del amor algo confuso.
Amores que no serán.
Buenos días mi nombre es Juan Esteban pero toda la vida me han dicho juanes, esta historia comenzó hace unos años, resulta que yo soy de Medellin, soy lo que llamarían un muchacho juicioso, no me ha gustado la rumba, nunca fui de problemas, fui deportista, llegue hasta ser parte de una selección Antioquia, mis papás fueron los primeros profesionales de su casa por lo cual yo crecí con todas las comodidades, estudie en colegio privado, crecí en un sector muy privilegiado de la ciudad, ese que tiene una canción con su nombre, estudie la carrera que quise en una U privada de mucho prestigio, esta historia inicia cuando yo estaba en octavo semestre de la u, en esa época mi rutina diaria era ir a clases por la mañana y entrenar en el gimnasio de moda por las tardes.
En una de esas tardes conocí a la otra protagonista de la historia, Sara, desde que la vi sentí algo por ella, una cara linda, un cuerpo espectacular y una sonrisa de esas que llama la atención en cualquier parte, yo la había visto en el gimnasio varias veces pero nunca me atrevía a hablarle como dice una canción de reggaetón yo estaba esperando mi día de suerte, que por alguna cosa del destino tuviéramos que hablar sin yo quedar como un acosador de esos que se ve tanto en los gimnasios, esa tarde fue en la que los astros se alinearon para conocernos. Yo estaba usando una máquina de pierna que era la única de esas en el gimnasio y Sara se me acerco porque también la necesitaba, yo muerto de los nervios le dije que se la dejaba pero ella me contesto:
“fresco entrenemos los dos”
Con esas palabras iniciar una historia larga, yo aproveche para montar conversación, le pregunte donde estudiaba, resulta que íbamos a la misma u, ella me dio el número y yo la agregue de una a la red social de moda que era Instagram, comenzamos a charlar todos los días por whatsapp, pero yo nunca le tire los perros porque sabía que estaba acostumbrada a que le dijeran lo de siempre:
“vos tan linda” “tan linda y sin novio” etc…
A mí siempre me había ido bien con las mujeres, no era el hombre más pinta pero me tenía una fe ni la hp cuando me gustaba una, nunca vi a Sara como algo imposible pero si me moría de nervios decirle cualquier cosa, Sara no contaba mucho de su vida, solo me decía que ella se pagaba la U, nunca me dijo en que trabajaba y yo tampoco nunca le pregunte, ella solo me contaba de sus problemas cotidianos con amigas o profesores, yo escuchaba y tomaba nota atentamente, de vez en cuando nos veíamos en la cafetería de la u hablábamos un rato pero no más, hasta que un día me anime diciéndole:
“vamos por unas hamburguesas mañana yo sé dónde son las mejores en toda la ciudad“
Ella sonrió y me acepto la salida, yo estaba más contento que testigo de jehova en fabrica de puertas, le pregunte que donde la recogía pero ella me contesto que llegaba allá que no me preocupara.
Se llegó el viernes, primera cita, todo salió perfecto charlamos todo el tiempo, ella me conto que vivía muy lejos entonces que le daba pena hacerme ir hasta por allá, yo le dije “por ti voy a cualquier parte” ya en ese momento me sentía confiado por lo que le comencé a coquetear, del restaurante fuimos a un mirador muy famoso acá en la ciudad, ese día nos dimos el primer beso, ese día también supe donde vivía, ya que era muy tarde y yo no me sentía bien dejándola ir en un Taxi por lo que insistí hasta que ella cedió, en ese momento me dijo que ella vivía en un barrio llamado La piñuela en Aranjuez, yo en la vida había subido por allá porque era muy arriba en la comuna, conocía el sector porque de allá es una banda de Rap famosa alcolyrikos ellos tienen una frase que puede resumir la historia

Comenzamos a subir loma arriba en el carro, hasta que llegamos a la casa de Sara, vivía terminando una loma casi en el filo de la montaña, la casa de Sara no concordaba con ella, era una casa muy humilde en un barrio como peligroso, nosotros estudiábamos en la u más cara de Medellín, Sara en su Instagram tenía fotos en México, Cartagena, Panamá, usaba bolso de más de 2 millones, entrenaba en el mejor gimnasio de toda la ciudad, la deje en la casa me eche la bendición y comencé a bajar asustado pero ese día llegue a mi casa, nada raro paso pero ya había algo en ella que no me encajaba, de todas maneras yo estaba tragado, Sara y yo seguimos saliendo, fue mi novia del final de carrera, ella ya me dijo que trabajaba de “modelo” de vez en cuando se iba de viaje para hacer fotos a marcas.
La relación marchaba normal, ella no contaba mucho de su familia o su historia, yo no quería saber tampoco, un día se pasó a vivir cerca del conjunto donde yo vivía a un apartaestudio, menos mal porque esa subida hasta la casa de ella para cualquier cosa era muy brava, ella ya conocía mi familia, mis amigos, pero yo no conocía nada de ella más que las 2 amigas con las que mentía en la u, yo me gradué y comencé a trabajar en un banco, ya no tenía tanto tiempo para Sara pero prácticamente vivíamos juntos, para estas alturas yo le iba a proponer que consiguiéramos un apartamento más grande pero un día Sara me dijo “voy para México la otra semana a una sesión de fotos” algo que ya era normal para mí aunque esta vez pasaría algo distinto.

Sara se fue diciéndome que regresaba en una semana, yo mientras me fui a dormir a la casa de mis papás porque no me quería quedar solo en el apartamento, pero esa semana se volvió un mes, luego dos, luego tres, ella me contestaba de vez en cuando porque mantenía muy ocupada ya que le había salido “trabajo” con una agencia muy importante de allá, seguíamos hablando normal yo nunca he sido muy apegado a las personas por lo que comprendía la situación, pero una noche me entro una llamada de un número desconocido desde México, era Sara llorando pidiéndome que le comprara un vuelo desde el DF hasta Medellín que era algo urgente, que no me podía contar en ese momento, cuando llegaba me contaba y que estaba ya en el aeropuerto, yo me levante sin preguntar más, con la tarjeta de crédito le compre el vuelo que saliera más pronto, fueron horas eternas en la que la espere, de la ansiedad me fui para el aeropuerto de Rio Negro en lo que duraba el vuelo.
Cuando por fin la vi salió corriendo, me dio un abrazo y lloro, alcance a ver que tenía la cara llena de golpes, salimos del aeropuerto para el apartamento, nadie dijo una palabra en todo el viaje, cuando llegamos nos sentamos en la sala y ella me dijo “tengo que contarte algo” en ese momento conocí la otra versión de Sara.
Resulta que ella si era modelo pero eso no da lo suficiente para vivir como vivía ella, ella tenía de novio un narcotraficante de un cartel en México, él era el que le pagaba todo, él que le había pagado la universidad, las cirugías y los viajes, ella muy inocentemente viajo esa vez a dejarlo, creyendo que él iba a aceptar así como así su huida, apenas ella le menciono el tema la secuestro, por eso estuvo tres meses allá, le dejo el celular para que nadie sospechara porque ella ya se tenía que quedar con el siendo “la mujer oficial” o la mataba, le pego varias veces solo por sospecha de que iba a escapar pero Sara en un descuido de los escoltas se logró volar en un restaurante y tomo un taxi al aeropuerto desde donde me pidió ayuda.
Cuando escuche esa historia se me quebró el mundo, ya llevábamos unos 4 años de novios, teníamos todos los planes del mundo juntos, ella era el amor de mi vida, por eso decidí acompañarla, llame a un amigo que tenía en la policía y él nos aconsejó que nos fuéramos de ahí, buscáramos un lugar nuevo para vivir, yo al otro día estaba arrendando un apartamento, Sara no salió por unos meses del nuevo apartamento por miedo a que la rastrearan, descansamos cuando nos dimos cuenta que al narco lo habían matado, ella ya se había graduado de la U, yo le ayude a conseguir trabajo y abandono el modelaje para siempre, los dos trabajamos, nos iba bien pero no nos daba para llevar el estilo de vida que ella estaba acostumbrada, las peleas por dinero comenzaron porque ella empezó a gastar de manera desmedida en ropa y spas, estábamos endeudados hasta el techo.
Un día en una discusión ella decidió irse del apartamento y yo decidí volver donde mis papás porque tenía que pagar las tarjetas de crédito que ella había copado, ese día se acabó todo, ella me decía que me amaba, yo sabía que la amaba a ella pero tenía que ser realista, ella quería una vida que yo no le iba a poder dar.
Sara ahora tiene un novio, un man con mucho dinero pero de esos que uno no sabe a qué se dedica, se la pasa de viaje, sigue igual de linda como el primer día que la vi, aun me escribe cada que tiene un problema, la última vez me dijo que lo intentáramos de nuevo que ella dejaba todo para que lucháramos juntos pero yo en este momento estoy a punto de casarme, hay amores que no están destinados a serlo, esos somos Sara y yo, realmente yo sé que voy a estar para ella cada vez que me necesite pero prefiero estar lejos para que ella viva como quiere sin tener remordimientos por nosotros.
