Buenos días, como siempre comenzamos con una historia personal, la de esta semana fue sencilla, en mi Instagram (los que me siguen habrán visto) pregunté «¿que es lo más tóxico que les han hecho o han hecho dentro de una relación?» Y la verdad nunca espere el nivel de respuestas que recibí, cosas que en el momento tome con mucho humor pero que ya haciendo un análisis serio preocupan mucho.

Pues resulta que como les dije en el artículo pasado nosotros como generación tenemos una concepción muy distorsionada de la palabra amor, lo que llevó a deformar nuestras relaciones cotidianas, no solo de pareja sino también con amigos y familiares, llevándonos a tener relaciones muy tóxicas, pero antes de meternos en este tema definamos que es una relación tóxica.
La definición sería «relaciones en las que por lo menos un integrante de la relación tiene comportamientos y actitudes totalmente impropias, que pueden llegar a suponer una situación de vulnerabilidad psicológica y emocional para la otra persona.» En poca palabras relaciones donde uno de los dos tiene comportamientos abusivos que le hacen daño al otro, en ciertas ocasiones ese daño pasa de lo emocional a lo físico, casi todos por no decir todos hemos estado en esta situación siendo cualquiera de las dos partes, situación que por dónde se vea está mal, pero ¿qué nos lleva a esto? ¿Que nos hace actuar así? ¿Por qué permitimos estás situaciones?
Estás preguntas son muy duras de contestar porque en cada situación son diferentes como personas somos un constructo de las situaciones que vivimos, pero como generación si tenemos algo en común y es normalizar cierto tipo de comportamientos, un ejemplo es que en la pregunta que hice en Instagram la respuesta que más recibí fue de comportamientos tipo stlaker o lo que en español traduciría como acechar, desconfiar tanto de la otra persona al punto de seguir su comportamiento día a día, hackear sus redes sociales, aprender el número de seguidores que tiene en determinada red social para saber cuándo lo sigue alguien nuevo, comportamientos compulsivos, controladores, que normalizamos por medio del humor y en muchas ocasiones justificamos «es que el (ella) es muy celoso (a)», comportamientos que terminamos viendo cómo normales porque mucha gente lo hace, por ejemplo todos tenemos alguna amiga que podría trabajar con el FBI, pero en el fondo solo son el reflejo de la falta de amor propio que en muchas ocasiones nos falta, es normal sentir celos es un sentimiento muy humano pero no es normal llegar a ese punto de obsesión, como les dije en el artículo pasado primero debo aprender a quererme para poder querer a los demás.
Cuando tenemos todos estos vacíos emocionales terminamos proyectándolos en nuestras relaciones, permitiendo que abusen de nuestra dependencia o abusando de los demás, por eso no podemos normalizar este tipo de comportamientos, no debemos forzar las relaciones, tenemos que sanar todas nuestras heridas para poder afrontar todos los demonios que guardamos, en esto recalca la importancia de la soledad.
Los dejo por esta semana y invito a hacer una pequeña introspección, es mejor estar solo que mal acompañado.

*tenemos que sanar todas nuestras heridas para poder afrontar todos los demonios que guardamos, en esto recalca la importancia de la soledad* Me gusto mucho esta frase, muy profunda con mucho sentido, de una u otra forma nos hace ver que todos en algún momento pasamos por esa relación y que la soledad no es tan mala como siempre la hemos creído.
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Todos hemos pasado por eso la soledad hace parte de la enseñanza
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