Buenos días, está semana si les quiero hablar desde algo personal, este texto lo escribo después de días difíciles en lo laboral, mientras que estoy sentado en la banca de un centro comercial, esperando a que pasen por mi y en mi cabeza pienso como solucionar muchas cosas, pero con una frase que me dijo mi madre «en los días difíciles es donde más hay que agradecer» entonces hoy si les voy a hablar desde muy adentro mío, porque se que no soy el único que ha estado así en los últimos días.
Pero ¿De qué será el tema de hoy? Es simple «metas, logros y paz mental», resulta que en muchas ocasiones vemos la vida como una carrera cuesta arriba, en la que siempre vamos subiendo con metas a las que vamos caminando y desbloqueando logros, estudiar, independizarse, conseguir pareja, tener carro, hasta tener hijos para algunas personas se vuelve una meta, lo que no vemos es que estamos muy lejos de estar en una carrera en la que siempre vamos para arriba, más bien nos encontramos en una montaña rusa que constantemente es un sube/baja, en la cual se necesita sentir que se está cayendo para retomar el impulso de volver a subir.
Dando como resultado que está visión de la vida nos frustra en muchas ocasiones, ya que la visión social que tenemos de logros generalmente se entiende en cosas materiales, en algo tangible que podamos lucir, dentro de nuestro mundo occidental no se nos enseñó la importancia de esos logros que nadie ve, de esas metas que no se pueden medir y se les olvidó mostrarnos que nuestra meta más grande se debe llamar paz mental.
Pero ¿Por qué la paz mental? Otra vez la respuesta es sencilla, porque en el momento que logramos conseguir esa paz con nosotros mismos, la conseguimos con el mundo, en ese instante es que aprendemos a mirar el panorama más amplio, a entender los momentos en que la vida nos da lecciones y nos lleva cuesta abajo para retomar con impulso. Además que con la paz mental aprendemos a valorar esos logros que no podemos mostrar porque son los que solo nosotros sabemos lo que nos costó, por eso el texto de hoy es corto, porque es una invitación a buscar primero que cualquier cosa nuestra paz mental, por último les comparto con un fragmento de un poema de Gonzalo Arango.
«solo de ti depende vivir en una tumba o en un templo, digno o envilecido» Gonzalo Arango 1968-El sermon atómico.
Los dejo por hoy que ya llegó mi transporte.
