Historias del cotidiano: Un pillo buena gente.

Buenos días, el historias del cotidano de hoy está basada en un familiar que fue asesinado hace años pero no es su historia 100% por lo que parte de la trama tiene fragmentos netamente ficticios, además como la mayoría de historias que cuento puede ser la de Miles de colombianos que fueron asesinados en la guerra del narcotráfico.

Buenos días, tiempo sin ver a nadie por acá ois pero mucho gusto mi nombres es Dario, vos sos nuevo por estos lados, yo llevó muerto 10, 11 o 12 años, en realidad no sé porque el tiempo cuando uno es muerto es bien extraño como ver un perro a cuadros, vojabés, yo siento que pasaron solo segundos desde que vi aquel arma enfrente de mi cara y solo pude pensar en el inicio de un libro que mi padrino me regaló cuando estaba chino dizque para que me enamorara de la lectura, el libro nunca lo termine pero si me acuerdo de cómo inicia:

Esa frase me rondaba por la cabeza esos segundos antes de que me matarán, yo no estaba como el coronel Aureliano enfrenté de un pelotón pero si iba a ser fusilado aquel 29 de diciembre aunque para llegar a este momento primero le tengo que contar mucha historia, además usted es nuevo por acá entonces tiempo es lo que nos sobra.

Yo nací en un pueblo de valle por allá en pleno surgimiento del narcotráfico, un pueblito chiquito pero que toda la vida ha movido mucho dinero tanto por negocios legales e ilegales, como dicen pueblo pequeño infierno grande, mi infancia fue parecida a la del chavo del 8 pero yo no crecí en una vecindad sino en un pasaje dónde solo cabía un carro, la que me crio fue mi abuela y pobre mita sí que le saque canas, toda la vida fui muy amiguero, me conocía a toda la gente de este pueblo y así fue que comencé a meter en ese mundo nuevo llamado narcotráfico.

Resulta que nunca fui buen estudiante pero eso sí era entrador a más no poder, yo sabía que lo mío no era ser profesional sino comerciante y desde muy pelao me la re busque, le trabajaba a lo que fuera, lo que me gustaba era la plata, comencé haciendo pequeños mandados con mis primeros patronos, unos hermanos que movían ropa de contrabando y tenía 1 o 2 laboratorios de producción de coca, eran visionarios porque en esa época nadie se le metía a eso, lo que daba la plata era vender bareta pero ellos se arriesgaron con el nuevo producto para los gringos. Yo básicamente era entre un mensajero y un chofer, me tocaba llevarlos a reuniones, de rumba o donde las mosas, yo ni licencia de conducir tenía pero en este pueblo sin ley ni norma eso no importaba, también me mandaban a dar mensajes que vaya dígale a pepito que necesito esto, que pepito manda a decir que tal día se lo trae.

Yo estaba feliz en esa época tenía 18 años, andaba ya en carro, prestado pero en carro, ganaba platica fácil, sin muchos problemas, pero a uno de mis jefes el que me caía mejor Juancho lo desaparecieron, un día me dijo que lo acompañara a Cali a cuadrar un negocio, que me recogía en la vía y que saliera a las 10 Am que a esa hora pasaban por ahí, yo salí tarde y llegue a la carretera como a las 10 y 20, me quede esperando porque nunca paso, no se supo nada más de él, ni el cuerpo dejaron para que la familia lo llorara, al parecer lo mando a matar el mismo hermano por quedarse con todo el dinero de una carga grande de coca que había coronado en la USA.

Mejor dicho ese día me salve de terminar en el fondo de un río o picado con juancho, por la impuntualidad, pero a mí eso no me asusto, yo seguí metido en ese mundo haciendo vueltas pequeñas pero la verdad es que nunca fui maloso, a mí no me gustaban los problemas pesados, solo hacía pequeños mandados, me compre un taxi y en ese era que volteaba para todas partes, les llevaba coca o armas por el valle pero nada de tener que ver con muertos, era amigo de la policía, de los políticos, de los narcos, de toda persona que me pudiera ayudar como dice Andy Montañez en una de sus canciones

La vida era tranquila pero yo quería más entonces me anime a emprender, empecé con permiso de los duros a mandar coca para España, me armen mi propia ruta, no era mucho lo que exportaba pero me daba buen dinero, la primera vuelta la hice yo mismo, me fui cargado con coca para Madrid, así me quedaba el dinero completo, me la lleve en el estómago, se mete la coca en condones, se arman pequeños paqueticos y luego toca tragarse uno por uno, eso es como tragar una pepa del mango pero si se quiere progresar toca hacer sacrificios.

Después de eso ya tenía un plante con que poder mejorar el negocio, me junte con otra gente del mismo combo de mis patrones, con más experiencia que yo, ya mandábamos era coca en repuestos para carro, exportábamos a lo legal, eso daba más plata pero también era más alta la inversión que tocaba arriesgar de esa forma fuimos operando por años, algunos socios los mataron pero por cada muerto entraba uno nuevo al negoció, como dicen por ahí el muerto al hoyo y el vivo al baile, había mucha gente que quería conseguir dinero entonces siempre estaba quien estuviera dispuestos a arriesgar, eso si yo seguía con mi fachada, manejando mi taxi por todo este pueblo, sin dar visaje, amigo de todos, hasta un día me metí en problemas con los duros por buena gente.

Resulta que un domingo estaba yo en la zona rosa tomándome una cerveza con los panas en un bar y en la mesa de al lado había una gente de esta vuelta que yo conocía hace muchos años, pues de un momento a otro se armó tremenda balacera allá, solo me dio tiempo para tirarme al suelo, habían venido a darle piso a los de la mesa de al lado, cuando paro la plomacera me pare a ver si los panas estaban vivos, gracias a dios todos estábamos bien pero los de al lado eran 5 y había cuatro ya muertos, el quinto estaba agonizando un muchacho jovencito, se le vía en la cara, yo no pude dejarlo morir ahí, lo tire en el taxi y salí a lo que dio para llevarlo a urgencias, quede bañado en sangre.

Pues a las horas me llamaron los duros que yo si era muy sapo, que ellos era los que había mandado a hacer esa vuelta y ese muchacho era hijo de un enemigo de ellos, ahora por mi culpa el pealo se había salvado, igual le dieron piso a los meses, ya que en la calle todo se paga, eso me pasaría a mí con los años porque tiempo después del suceso me puse de arriesgado a mandar un cargamento solo, sin socios, ni respaldó, yo ya tenía experticia en el negocio por lo que ya no me daba miedo, pedí fiado unos cuantos kilos de coca por no decir muchos para mandarlos para España y justo se me cae esa vuelta, quede endeudado hasta la chimba para rematar esa semana me voy de operación dizque por cálculos renales.

Me fui para el hospital y de cirugía pero yo solo pensaba en cómo responder por toda esa plata, lo único que se me ocurrió fue irme cargado como la primera vez para España, así ganaba billete para pagarles a los duros, apenas salí de la recuperación compre vuelos para Madrid, deje todo listo, el día de la salida yo me sentía maluco pero tocaba seguir adelante, me trague los dediles, me aliste la percha, me coloque la camisa de la mecha para la buena suerte pero ya en el aeropuerto me dio el cólico de la vida, un dolor que nunca había sentido, yo aguante lo que más pude hasta que me desmayé en la sala de espera por lo que me llevaron para urgencias inconsciente, creían que era una apendicitis entonces me hicieron una radiografía, apenas el medico vio todas esas bolitas en el acetato llamo a la policía, ahora estaba más endeudado y encanado.

Los duros me pagaron abogado, cuadraron el fiscal, el juez, mejor dicho a todo el mundo, me condenaron pero a poquito y me dieron casa por cárcel, para estas alturas de la vida yo ya tenía mi esposa, mi familia, 4 hijos pero me fui a pagar la pena a la casa de Mita porque yo allá vivía era como un rey, como dice una canción del gran combo:

Me la pasaba en la calle, en el mismo pasaje que me vio crecer y se llegó el primer diciembre desde que me cogieron, resulta que la cabalgata del pueblo iba a pasar por la esquina de la casa, yo ese parche no me lo iba a perder por lo que me fui para allá desde temprano, tomando cervecita, saludando a mi gente, mis primitos menores andaban por ahí, mi hijo mayor también, yo estaba era en la mía, a eso de las 10 de la noche ya estaba el ambiente prendido, cuando vi que alguien de gorra se me acerco, se me hacía conocido, hasta lo salude, pero saco un arma frente a mi cara, yo estaba como el inicio de ese libro que nunca termine, los mismos duros me había mandado a matar por la deuda que tenía.

Venga pero su cara se me hace conocida, yo la he visto en alguna otra parte lo que pasa es que le hace falta como la gorra de ese día que yo vi algo por última vez…

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